Ella le lanzó una tímida mirada y cruzó sus brazos sobre sus pechos otra vez.—¿Fue demasiado para ser la primera sesión fotográfica?
La comisura de su boca se alzó mientras volvía a tomar fotos.
—En absoluto.
—Bueno, en ese caso…
Dejando la frase sin terminar, Paula tranquilamente descruzó los brazos y acarició sus pechos. Ella tomó cada pezón rosa enrojecido entre el pulgar y el dedo índice y les dio un firme apretón. Un hormigueo de placer la atravesó y jadeó.
—Dios, eso es tan caliente— dijo Pedro.
Las palabras roncas provocaron espasmos en su Parte intima. Queriendo ver qué tan caliente lucía en realidad, ella observó el monitor y se asombró al darse cuenta que no sólo se veía sexy, sino que tan lujuriosa como el infierno.
—Apóyate hacia atrás con tus manos y cruza una rodilla sobre la otra— le indicó Pedro.
Hizo lo que le pidió, balanceando perezosamente la pierna.
—¿Así?
—Justo así.
Paula esperó hasta que él sacó unas cuantas fotografías de esa pose antes de estirar una pierna frente a ella y llevar la otra hacia arriba. Mientras lo hacía, sintió la humedad entre sus muslos y se dio cuenta que sus bragas estaban mojadas con su excitación. Si ella deslizaba una mano dentro de éstas, estaría segura que se encontrarían empapadas.
Entonces, ¿qué te detiene?
Lanzándole a la cámara una mirada que haría orgullosa a una modelo de Playboy, enganchó el pulgar en los tirantes del bikini y lentamente los bajó sobre la curva de su cadera. A pesar de que no podía ver los ojos de Pedro detrás de la cámara, se dio cuenta por la brusca inhalación, que le gustaba hacia donde se dirigía la sesión fotográfica. Bastante complacida consigo misma, ella continuó descendiendo centímetro a centímetro sus bragas hasta que se encontraron envueltas alrededor de sus muslos. Luego las bajó incluso más.
Se preguntaba si Pedro podría ver cuan excitada esta pequeña y traviesa sesión fotográfica la estaba dejando. La noción de que él podría saberlo era más que un afrodisíaco. Antes de percatarse de lo que estaba haciendo, cerró sus ojos e introdujo una mano entre sus piernas para acariciar con los dedos los pliegues de su parte intima. Dios Santo, se hallaba empapada. Su clítoris palpitaba, rogando que lo acariciaran y, esta vez, ni siquiera intentó contener el gemido que escapó de sus labios. Sin poder evitarlo, comenzó a hacer pequeños círculos alrededor de su clítoris.
—¿Tienes alguna idea de lo excitante que es esto?
Ante el sonido de la voz de Pedro, Paula abrió los ojos para descubrir que ya no estaba tomándole fotografías, pero, en cambio, observaba cada uno de sus movimientos con sus ojos mieles cargados de lujuria. El recordatorio de que ella tenía audiencia sólo hizo que el acto de darse placer a sí misma fuera incluso mucho más candente.
Su mirada se dirigió a la erección que era claramente visible en la delantera de sus vaqueros y los labios de ella se curvaron en una sexy sonrisa. Al diablo con seguir siendo tímida. Lo deseaba.
—¿Por qué no vienes aquí y me lo demuestras?
Paula no sabía quién de los dos estaba más sorprendido por sus palabras, si ella o Pedro. Normalmente, no hacía proposiciones a hombres que acababa de conocer. Al contrario, le gustaba llevar las cosas muy despacio. Pero esta noche ella parecía haber desechado sus inhibiciones junto con la bata. Además, se había sentido atraída por el atractivo fotógrafo desde el momento en que lo conoció y justo ahora, no podía pensar en nada más que en sentir su duro cuerpo contra el suyo.
Aún así, Pedro se quedó mirándola por tanto tiempo, que Paula tuvo miedo que no fuera a aceptar su oferta. Sin embargo, después de un momento, él dejó la cámara y subió a la tarima. Su pulso se aceleró cuando se arrodilló a su lado. Esperó a que dijera algo, pero, en cambio, deslizó su mano por su largo cabello e inclinó la cabeza para besarla.
Su boca era suave pero firme sobre la de ella, y dejó escapar un pequeño suspiro entrecortado cuando sus lenguas se tocaron y entrelazaron. Ansiosa por descubrir si realmente estaba tan bien dotado como creía, deslizó sus manos por la parte frontal de su torso. Para su deleite, él estaba duro y firme bajo la camiseta azul marino, y dejó que sus dedos recorrieran apreciativamente cada músculo.
Pedro se alejó de su boca para observarla, sus ojos destellaban hambre.
—He querido hacer eso desde que entraste por la puerta.
—¿Por qué tardaste tanto?— preguntó suavemente.
Él la besó otra vez antes de responder.
—Por el código de ética del fotógrafo.
Ella frunció el ceño.
—¿Hay un código de ética para los fotógrafos?
Otro beso.
—Si. ¿Nunca has oído hablar de él?
Tenía la leve sospecha que le estaba tomando el pelo, pero no lo reprendió por ello. En cambio, simplemente sacudió su cabeza y presionó su boca contra la suya.
—No.
—Estoy sorprendido. Es muy estricto. —Tomó el labio inferior con su boca y lo succionó. —.Aunque el código no fue lo único que me impidió besarte.
Ella gimió mientras él tentaba sus labios con besos de mariposa.
Se preguntaba si Pedro podría ver cuan excitada esta pequeña y traviesa sesión fotográfica la estaba dejando. La noción de que él podría saberlo era más que un afrodisíaco. Antes de percatarse de lo que estaba haciendo, cerró sus ojos e introdujo una mano entre sus piernas para acariciar con los dedos los pliegues de su parte intima. Dios Santo, se hallaba empapada. Su clítoris palpitaba, rogando que lo acariciaran y, esta vez, ni siquiera intentó contener el gemido que escapó de sus labios. Sin poder evitarlo, comenzó a hacer pequeños círculos alrededor de su clítoris.
—¿Tienes alguna idea de lo excitante que es esto?
Ante el sonido de la voz de Pedro, Paula abrió los ojos para descubrir que ya no estaba tomándole fotografías, pero, en cambio, observaba cada uno de sus movimientos con sus ojos mieles cargados de lujuria. El recordatorio de que ella tenía audiencia sólo hizo que el acto de darse placer a sí misma fuera incluso mucho más candente.
Su mirada se dirigió a la erección que era claramente visible en la delantera de sus vaqueros y los labios de ella se curvaron en una sexy sonrisa. Al diablo con seguir siendo tímida. Lo deseaba.
—¿Por qué no vienes aquí y me lo demuestras?
Paula no sabía quién de los dos estaba más sorprendido por sus palabras, si ella o Pedro. Normalmente, no hacía proposiciones a hombres que acababa de conocer. Al contrario, le gustaba llevar las cosas muy despacio. Pero esta noche ella parecía haber desechado sus inhibiciones junto con la bata. Además, se había sentido atraída por el atractivo fotógrafo desde el momento en que lo conoció y justo ahora, no podía pensar en nada más que en sentir su duro cuerpo contra el suyo.
Aún así, Pedro se quedó mirándola por tanto tiempo, que Paula tuvo miedo que no fuera a aceptar su oferta. Sin embargo, después de un momento, él dejó la cámara y subió a la tarima. Su pulso se aceleró cuando se arrodilló a su lado. Esperó a que dijera algo, pero, en cambio, deslizó su mano por su largo cabello e inclinó la cabeza para besarla.
Su boca era suave pero firme sobre la de ella, y dejó escapar un pequeño suspiro entrecortado cuando sus lenguas se tocaron y entrelazaron. Ansiosa por descubrir si realmente estaba tan bien dotado como creía, deslizó sus manos por la parte frontal de su torso. Para su deleite, él estaba duro y firme bajo la camiseta azul marino, y dejó que sus dedos recorrieran apreciativamente cada músculo.
Pedro se alejó de su boca para observarla, sus ojos destellaban hambre.
—He querido hacer eso desde que entraste por la puerta.
—¿Por qué tardaste tanto?— preguntó suavemente.
Él la besó otra vez antes de responder.
—Por el código de ética del fotógrafo.
Ella frunció el ceño.
—¿Hay un código de ética para los fotógrafos?
Otro beso.
—Si. ¿Nunca has oído hablar de él?
Tenía la leve sospecha que le estaba tomando el pelo, pero no lo reprendió por ello. En cambio, simplemente sacudió su cabeza y presionó su boca contra la suya.
—No.
—Estoy sorprendido. Es muy estricto. —Tomó el labio inferior con su boca y lo succionó. —.Aunque el código no fue lo único que me impidió besarte.
Ella gimió mientras él tentaba sus labios con besos de mariposa.
—¿No lo fue?
—No. No estaba seguro si había un novio en la escena o no.
—No lo hay.
—Bien.
—¿Qué hay de ti? ¿Hay una novia en la escena?
—Ninguna novia. Soy un chico libre.
—Bien.
Él capturó su boca con la suya en otro beso abrasador antes de que pudiera contestar y unos momentos después, cuando levantó la cabeza para trazar un camino de besos por la curva de su mandíbula, ella olvidó lo que había estado a punto de decir. Mientras él la besaba por el cuello, ella inclinó la cabeza hacia un lado, dándole acceso a cualquier lugar que quisiera ir.
El ángulo la dejó en una perfecta posición para ver el monitor y echar un vistazo a la última foto que Pedro le tomó. En ésta, ella estaba inclinada hacia atrás, con sus ojos cerrados, sus labios abiertos y su mano entre las piernas mientras se daba placer a sí misma.
—¿Verte a ti misma de ese modo te excita?
Paula arrastró su mirada lejos de la pantalla para observarlo, con un rubor coloreando sus mejillas.
—Un poco. ¿Eso me convierte en una pervertida?
—Tal vez. Pero me gusta lo perverso.— La besó duramente. —. No te muevas. Volveré enseguida.
Pedro ya estaba de pie antes de que ella pudiera averiguar hacia dónde se dirigía y lo miró curiosa cuando él tomó la cámara digital que había estado usando y la puso en el trípode. Frunció el ceño, preguntándose si iba a sacar más fotografías. Estuvo a punto de interrogarlo cuando regresó y se arrodilló a su lado nuevamente.
—Puse la cámara en automático para que tome fotos de cada momento— le explicó antes de que pudiera preguntarle —. De ese modo podrás ver todo lo que hacemos.
Su mirada se dirigió hacia el monitor y veía con fascinación cómo las fotografías cambiaban luego de un momento mientras la cámara capturaba sus imágenes. Era como estar en una sesión pornográfica privada. Su Parte intima se contrajo ante esa idea tan traviesa. ¿Cuándo se había convertido en una chica mala?
Paula le lanzó una lenta y sexy sonrisa a Pedro.
—Entonces, montemos un espectáculo para la cámara.
Levantándose sobre sus rodillas frente a Pedro, pasó sus manos por debajo de su camiseta y la jaló hacia arriba. Alzó la mano hasta su cabeza y lo ayudó a quitársela, arrojándola a un lado, y dejó su magnífico torso desnudo ante su hambrienta mirada. Ella lo observó con apreciación, absorbiendo el six-pack que tenía por abdominales y sus pectorales bien definidos, preguntándose otra vez porqué diablos él pasaba su tiempo detrás de la cámara en vez de estar frente a ésta. Maldita sea, si estaba bien formado.
Ella pasó sus manos por los músculos lisos de su pecho y sobre sus hombros, suspirando por la manera en que se flexionaban bajo su caricia. No podía recordar la última vez que tuvo sexo con un tipo simplemente porque era un bombón. El pensamiento de tenerlo dentro de ella prácticamente la tenía jadeando de necesidad y envolvió una mano alrededor de su nuca para jalarlo en busca de un beso. Esta vez, fue ella quien tomó la iniciativa, hundiendo la lengua en el interior de su boca.
Pedro hizo un sonido profundo en su garganta. Pasó una mano por su cabello y, con la otra, ahuecó suavemente su seno. Paula gimió en contra de su boca mientras él tomó su pezón entre el pulgar y el dedo índice y le dio un gentil apretón. Ella siempre había tenido los pezones sensibles, pero esta noche parecían estar más receptivos ante las caricias. O quizás pedro sabía cómo hacerles el amor mucho mejor que cualquier otro hombre que conociera. Podría dejarle hacer esto toda la noche.
Fue por ese motivo que casi protestó cuando quitó su mano. Pero entonces se dio cuenta que había dejado de jugar con sus pechos para poder recostarla gentilmente en el suelo. La miró, observando cada centímetro de su cuerpo desnudo.
—Dios, eres hermosa.
El halago calentó a Paula por todo el camino hasta la punta de los dedos de sus pies. Le habría dado las gracias, pero Pedro ya se había inclinado hacia delante para besar lentamente a lo largo del interior de su pierna extendida. Ella se lamió los labios con anticipación mientras él se acercaba más y más. Pero, para su sorpresa, pasó de largo su sexo y fue directamente a sus senos otra vez, ahuecándolos con ambas manos. Ella jadeó cuando cerró su boca en el mismo pezón con el que antes había estado jugando. Así que, al hombre le gustaban los pechos ¿no? Sus labios se curvaron en una sonrisa. Debería haberlo sabido por la forma en que sus ojos se mantuvieron pegados a ellos durante toda la sesión fotográfica.
Ella echó un vistazo al monitor mientras él le chupaba uno de sus pezones, sin poder creer lo sexy que se veía. Había robado una rápida mirada ocasional al espejo de su habitación mientras tenía sexo con otros hombres, pero esto era mucho más caliente.
Paula gimió, alzando su mano y pasando los dedos por su pelo mientras él arremolinaba su lengua una y otra vez alrededor del pequeño y rígido pico. Si bien lo que estaba haciendo se sentía maravilloso, también era suficiente para conducirla a la demencia y no estaba muy segura de sentirse aliviada o consternada cuando finalmente alzó la cabeza. Antes de poder decidirlo, él se inclinó nuevamente para tomar el otro pezón con su boca y prodigarle la misma atención, volviéndola loca otra vez.
Cuando finalmente terminó el festín con sus pechos, besó, de manera lenta y pausada, su vientre hasta llegar a su ombligo. Él hizo pequeños círculos perezosos alrededor de la hendidura con su lengua antes de sumergirla en su interior. Nunca antes tuvo a un hombre haciéndole eso, pero ante el estremecimiento de placer que la recorrió, ella decidió que podría haber descubierto toda una nueva zona erógena. Sin embargo, Paula se olvidó completamente todo lo relacionado con su ombligo cuando Pedro fue descendiendo. Su respiración se aceleró mientras él se acercaba más y más a la unión de sus muslos. Algo le dijo que sabía exactamente cómo practicarle el sexo oral a una mujer. Y si su lengua se sentía la mitad de bien en ahí abajo como en sus senos, entonces ella iba a tener un orgasmo alucinante.
Tomando su culo con las manos, Pedro alzó los ojos para sostener la mirada por un largo instante, antes de inclinarse para pasar lentamente su lengua a lo largo de los resbaladizos pliegues. Paula gimió, automáticamente echando un vistazo al monitor otra vez.
Pedro no lamió su clítoris de inmediato, sino que enfocó su atención en los labios , provocando, pasando su lengua primero por un lado y luego por el otro, hasta que ella estuvo tan excitada, que estuvo segura que iba a explotar en el momento en que finalmente lamiera su clítoris.
Cuando lo hizo... para volverla aún más loca, él sacudió su clítoris con rápidas y leves caricias, antes de hacer lentos y deliberados círculos a su alrededor. Ella se arqueó en su contra, sus dedos hallando el camino hacia su pelo nuevamente mientras comenzaba a rotar sus caderas.
—Oh Dios— suspiró —. Justo así. No te detengas.
Pedro dejó escapar un gemido y se aferró aún más a su culo, su lengua se movía firmemente mientras continuaba lamiendo su clítoris. Mantuvo un ritmo lento y calmado, elevándola más y más alto con cada minuto que pasaba. Cuando el orgasmo finalmente la golpeó, comenzó justo en el centro de su clítoris, para que luego se extendiese a lo largo de todo su cuerpo hasta dejarla temblando por completo.
Paula intentó mantener sus ojos fijos en le monitor mientras se corría, pero eso rápidamente se volvió imposible cuando empezó a retorcerse bajo su implacable lengua. Renunciando a la pantalla, ella cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás, y se rindió ante el placer mientras pedro la envolvió en un arrebatador clímax tras otro hasta dejarla completamente mareada. Se sentía tan bien, que no quiso detenerlo.
Pero en algún momento las sensaciones se hicieron demasiado intensas y ella apretó el agarre de su cabello, instándolo a levantarse. Aunque dejó de lamerla, no levantó su cabeza. En cambio, él recorrió el interior de su tembloroso muslo con tiernos besos, luego el otro, antes de mirar en su dirección.
—Te necesito dentro de mí— le rogó.
Pedro no contestó, sino que simplemente se levantó y abrió su cinturón, desabrochando luego sus vaqueros.
—No. No estaba seguro si había un novio en la escena o no.
—No lo hay.
—Bien.
—¿Qué hay de ti? ¿Hay una novia en la escena?
—Ninguna novia. Soy un chico libre.
—Bien.
Él capturó su boca con la suya en otro beso abrasador antes de que pudiera contestar y unos momentos después, cuando levantó la cabeza para trazar un camino de besos por la curva de su mandíbula, ella olvidó lo que había estado a punto de decir. Mientras él la besaba por el cuello, ella inclinó la cabeza hacia un lado, dándole acceso a cualquier lugar que quisiera ir.
El ángulo la dejó en una perfecta posición para ver el monitor y echar un vistazo a la última foto que Pedro le tomó. En ésta, ella estaba inclinada hacia atrás, con sus ojos cerrados, sus labios abiertos y su mano entre las piernas mientras se daba placer a sí misma.
—¿Verte a ti misma de ese modo te excita?
Paula arrastró su mirada lejos de la pantalla para observarlo, con un rubor coloreando sus mejillas.
—Un poco. ¿Eso me convierte en una pervertida?
—Tal vez. Pero me gusta lo perverso.— La besó duramente. —. No te muevas. Volveré enseguida.
Pedro ya estaba de pie antes de que ella pudiera averiguar hacia dónde se dirigía y lo miró curiosa cuando él tomó la cámara digital que había estado usando y la puso en el trípode. Frunció el ceño, preguntándose si iba a sacar más fotografías. Estuvo a punto de interrogarlo cuando regresó y se arrodilló a su lado nuevamente.
—Puse la cámara en automático para que tome fotos de cada momento— le explicó antes de que pudiera preguntarle —. De ese modo podrás ver todo lo que hacemos.
Su mirada se dirigió hacia el monitor y veía con fascinación cómo las fotografías cambiaban luego de un momento mientras la cámara capturaba sus imágenes. Era como estar en una sesión pornográfica privada. Su Parte intima se contrajo ante esa idea tan traviesa. ¿Cuándo se había convertido en una chica mala?
Paula le lanzó una lenta y sexy sonrisa a Pedro.
—Entonces, montemos un espectáculo para la cámara.
Levantándose sobre sus rodillas frente a Pedro, pasó sus manos por debajo de su camiseta y la jaló hacia arriba. Alzó la mano hasta su cabeza y lo ayudó a quitársela, arrojándola a un lado, y dejó su magnífico torso desnudo ante su hambrienta mirada. Ella lo observó con apreciación, absorbiendo el six-pack que tenía por abdominales y sus pectorales bien definidos, preguntándose otra vez porqué diablos él pasaba su tiempo detrás de la cámara en vez de estar frente a ésta. Maldita sea, si estaba bien formado.
Ella pasó sus manos por los músculos lisos de su pecho y sobre sus hombros, suspirando por la manera en que se flexionaban bajo su caricia. No podía recordar la última vez que tuvo sexo con un tipo simplemente porque era un bombón. El pensamiento de tenerlo dentro de ella prácticamente la tenía jadeando de necesidad y envolvió una mano alrededor de su nuca para jalarlo en busca de un beso. Esta vez, fue ella quien tomó la iniciativa, hundiendo la lengua en el interior de su boca.
Pedro hizo un sonido profundo en su garganta. Pasó una mano por su cabello y, con la otra, ahuecó suavemente su seno. Paula gimió en contra de su boca mientras él tomó su pezón entre el pulgar y el dedo índice y le dio un gentil apretón. Ella siempre había tenido los pezones sensibles, pero esta noche parecían estar más receptivos ante las caricias. O quizás pedro sabía cómo hacerles el amor mucho mejor que cualquier otro hombre que conociera. Podría dejarle hacer esto toda la noche.
Fue por ese motivo que casi protestó cuando quitó su mano. Pero entonces se dio cuenta que había dejado de jugar con sus pechos para poder recostarla gentilmente en el suelo. La miró, observando cada centímetro de su cuerpo desnudo.
—Dios, eres hermosa.
El halago calentó a Paula por todo el camino hasta la punta de los dedos de sus pies. Le habría dado las gracias, pero Pedro ya se había inclinado hacia delante para besar lentamente a lo largo del interior de su pierna extendida. Ella se lamió los labios con anticipación mientras él se acercaba más y más. Pero, para su sorpresa, pasó de largo su sexo y fue directamente a sus senos otra vez, ahuecándolos con ambas manos. Ella jadeó cuando cerró su boca en el mismo pezón con el que antes había estado jugando. Así que, al hombre le gustaban los pechos ¿no? Sus labios se curvaron en una sonrisa. Debería haberlo sabido por la forma en que sus ojos se mantuvieron pegados a ellos durante toda la sesión fotográfica.
Ella echó un vistazo al monitor mientras él le chupaba uno de sus pezones, sin poder creer lo sexy que se veía. Había robado una rápida mirada ocasional al espejo de su habitación mientras tenía sexo con otros hombres, pero esto era mucho más caliente.
Paula gimió, alzando su mano y pasando los dedos por su pelo mientras él arremolinaba su lengua una y otra vez alrededor del pequeño y rígido pico. Si bien lo que estaba haciendo se sentía maravilloso, también era suficiente para conducirla a la demencia y no estaba muy segura de sentirse aliviada o consternada cuando finalmente alzó la cabeza. Antes de poder decidirlo, él se inclinó nuevamente para tomar el otro pezón con su boca y prodigarle la misma atención, volviéndola loca otra vez.
Cuando finalmente terminó el festín con sus pechos, besó, de manera lenta y pausada, su vientre hasta llegar a su ombligo. Él hizo pequeños círculos perezosos alrededor de la hendidura con su lengua antes de sumergirla en su interior. Nunca antes tuvo a un hombre haciéndole eso, pero ante el estremecimiento de placer que la recorrió, ella decidió que podría haber descubierto toda una nueva zona erógena. Sin embargo, Paula se olvidó completamente todo lo relacionado con su ombligo cuando Pedro fue descendiendo. Su respiración se aceleró mientras él se acercaba más y más a la unión de sus muslos. Algo le dijo que sabía exactamente cómo practicarle el sexo oral a una mujer. Y si su lengua se sentía la mitad de bien en ahí abajo como en sus senos, entonces ella iba a tener un orgasmo alucinante.
Tomando su culo con las manos, Pedro alzó los ojos para sostener la mirada por un largo instante, antes de inclinarse para pasar lentamente su lengua a lo largo de los resbaladizos pliegues. Paula gimió, automáticamente echando un vistazo al monitor otra vez.
Pedro no lamió su clítoris de inmediato, sino que enfocó su atención en los labios , provocando, pasando su lengua primero por un lado y luego por el otro, hasta que ella estuvo tan excitada, que estuvo segura que iba a explotar en el momento en que finalmente lamiera su clítoris.
Cuando lo hizo... para volverla aún más loca, él sacudió su clítoris con rápidas y leves caricias, antes de hacer lentos y deliberados círculos a su alrededor. Ella se arqueó en su contra, sus dedos hallando el camino hacia su pelo nuevamente mientras comenzaba a rotar sus caderas.
—Oh Dios— suspiró —. Justo así. No te detengas.
Pedro dejó escapar un gemido y se aferró aún más a su culo, su lengua se movía firmemente mientras continuaba lamiendo su clítoris. Mantuvo un ritmo lento y calmado, elevándola más y más alto con cada minuto que pasaba. Cuando el orgasmo finalmente la golpeó, comenzó justo en el centro de su clítoris, para que luego se extendiese a lo largo de todo su cuerpo hasta dejarla temblando por completo.
Paula intentó mantener sus ojos fijos en le monitor mientras se corría, pero eso rápidamente se volvió imposible cuando empezó a retorcerse bajo su implacable lengua. Renunciando a la pantalla, ella cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás, y se rindió ante el placer mientras pedro la envolvió en un arrebatador clímax tras otro hasta dejarla completamente mareada. Se sentía tan bien, que no quiso detenerlo.
Pero en algún momento las sensaciones se hicieron demasiado intensas y ella apretó el agarre de su cabello, instándolo a levantarse. Aunque dejó de lamerla, no levantó su cabeza. En cambio, él recorrió el interior de su tembloroso muslo con tiernos besos, luego el otro, antes de mirar en su dirección.
—Te necesito dentro de mí— le rogó.
Pedro no contestó, sino que simplemente se levantó y abrió su cinturón, desabrochando luego sus vaqueros.
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Espero que les guste la tercera parte, solo falta la cuarta y termina!!
gracias!
Espero que les guste la tercera parte, solo falta la cuarta y termina!!
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Genial este cap!!!!!!!!!!!! Espero el próximo PRONTO!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarwow buenísimo,seguí subiendo!!!
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