Sintió que su pulso se aceleraba mientras esperaba a que se desvistiera. Con un torso tan increíble como el suyo, el resto de su cuerpo tenía que ser igual de asombroso, estaba segura. Cuando finalmente se bajó los vaqueros para revelar sus largas y musculosas piernas, le encantó descubrir que tenía razón. Pero tan fascinada como lo estaba con sus piernas bien tonificadas, fue el considerable bulto en la parte delantera de los boxer lo que captó su atención, y se quedó sin aliento mientras la miraba
Estaba mucho mejor dotado que cualquier otro tipo con el que había estado antes, y mientras lo observaba ponerse un condón que tomó del bolsillo de sus pantalones, sólo pudo imaginarse cuan glorioso iba a sentirse dentro de ella. Su coño latió con anticipación. Iba a descubrirlo muy pronto.
Se le ocurrió entonces a Paula que probablemente debería elogiar su cuerpo como él lo había hecho con el suyo, pero antes de poder abrir su boca, Pedro ya se encontraba junto a ella en el suelo. Obviamente no quería perder más tiempo. Eso estaba bien por ella. Habría tiempo para halagos más tarde.
Apoyando sus brazos a cada lado de su cabeza, él se posicionó entre sus muslos, luego inclinó la cabeza y cubrió su boca con la suya. Ella envolvió los brazos alrededor de su cuello, un gemido escapó de sus labios cuando sintió que se presionaba contra su entrada. Esperaba que la penetrara de inmediato, pero, en cambio, se deslizó provocativamente hacia arriba y abajo recorriendo los suaves labios exteriores. Ella gimió contra su boca otra vez, impaciente por tenerlo dentro.Pedro debió interpretar lo que quería y lentamente se acomodó en su interior.
Paula se quedó sin aliento mientras la penetraba. Pedro la llenaba de manera tan perfecta y completa que era como si él estuviera hecho para ella.
Por encima de ella, Pedro gimió con voz ronca.
—Dios, estás tan apretada.
Paula lo envolvió con sus piernas, llevándolo aún más profundo.
—Eso es algo bueno, ¿verdad?
Él hizo un sonido que fue entre risa y gemido.
—Eso es algo muy bueno.
—Entonces fóllame— le ordenó suavemente.
Ella se sonrojó ante su propio descaro. Normalmente no hablaba sucio en la cama, pero el posar desnuda para las fotos, había sacado a relucir su chica mala interior. Aunque a Pedro no pareció importarle. De hecho, por la sonrisa que tiraba de la esquina de su boca cuando comenzó a mover las caderas, ella sospechó que a él probablemente le gustó.
Él la embistió lentamente, deslizándose fuera para luego enterrarse profundo en su interior otra vez hasta que tocó su centro. Ella apretó sus piernas más fuerte a su alrededor, jalándolo hacia dentro tanto como pudo. Pedro bajó la cabeza y enterró el rostro en su cuello, besando la piel sensible de ese lugar mientras bombeaba dentro y fuera.
paula estaba tan cerca de correrse, que no le habría importado si él aceleraba el ritmo en ese momento. Trató de instarlo a ir más rápido acercándolo con sus talones descalzos, pero se rehusó a obedecer. En cambio, continuó con su ritmo lento y constante, manteniéndola al borde del orgasmo.
Ella se preguntó si él sabía lo que le estaba haciendo, pero por la mirada en sus ojos, pudo darse cuenta que disfrutaba volviéndola loca. Entonces, justo cuando creyó que enloquecería de placer, él se retiró y se sentó sobre sus talones.
—Quiero que me montes— dijo con voz ronca, tomando su mano e instándola a levantarse.
Mientras Pedro rodó sobre su espalda, Paula se colocó obedientemente a horcajadas entre sus caderas y con cuidado se sentó sobre su amiguito. Contuvo el aliento cuando la llenó por completo una vez más, saboreando la sensación de tenerlo en su interior. Él seguramente quiso cambiar de posición porque se encontraba tan cerca de correrse como ella.
Inclinándose hacia delante, puso sus manos en su torso y lentamente comenzó a montarlo, subiendo y bajando. El movimiento condujo a su eje profundamente dentro de ella con cada embiste y gimió de placer. Había planeado ir lento y suave, provocándolo como lo había hecho con ella, pero él la agarró del culo con ambas manos, haciendo que se moviera más rápido. Dios, era tan excitante cuando un hombre se hacía cargo de ese modo durante el sexo.
Recordando de forma abrupta la cámara, lanzó una mirada hacia el monitor y observó con asombro cuán increíblemente caliente lucían los dos juntos.
Se volvió hacia pedro para ver que éste tenía una sonrisa tirando de su boca.
—Caliente, ¿ah?
Sus labios se curvaron en una sonrisa. —Muy caliente.
Reclinándose hacia delante, deslizó las manos por su cabello y lo besó. Él gimió en contra de su boca y apretó el agarre de su culo, moviéndola arriba y abajo mientras bombeaba sus caderas. El movimiento acompasado envió a su eje más y más profundo con cada embiste. Con él haciéndose cargo del ritmo, todo lo que ella tuvo que hacer fue entregarse al placer y disfrutar del viaje.
—Más rápido— exigió Paula en contra de su boca. —¡Fóllame más rápido!
Pedro obedeció, empujando dentro de ella con tanta fuerza que seguramente hubiera brincado fuera de él si no la hubiera tenido bien afirmada. Su parte intima se contrajo alrededor de él, indicando el inminente orgasmo, y arrastró su boca lejos de Pedro.
—Oh sí, justo así— lo instó. —No te detengas. ¡Por favor, no te detengas!
—No lo haré— le prometió, con su profunda y ronca voz en el oído mientras bombeaba de su interior. —. Córrete para mí, nena. Córrete para mí.
Esas palabras fue todo lo que se necesitó para enviar a Paula sobre el borde. Aferrándose a sus hombros, ella dejó salir un grito de éxtasis lo suficientemente fuerte como para que toda la ciudad de Seattle lo escuchara. pedro hizo un sonido propio, gimiendo profundamente por su garganta mientras alcanzaba su propio clímax.
Cuando su orgasmo finalmente cedió, paula se deslizó fuera de él y colapsó sobre su pecho, jadeando en busca de aire.
—Eso fue asombroso.
Él pasó su brazo por sobre su cintura, abrazándola.
—Sí, lo fue.
Ellos yacieron ahí en silencio por un momento, los latidos de pedro sincronizados con los de ella mientras sus respiraciones se normalizaban. A lo lejos, Paula pudo oír los clicks que emitía la cámara. Sonrió ante el pensamiento de las fotos triple X, pero frunció el ceño cuando se preguntó si era algo de lo que Pedro hacía un hábito. Mientras no estaba segura de querer saber la respuesta, no pudo contener su curiosidad. Alzó la cabeza de su hombro considerándolo con cuidado.
—Así que, ¿te acuestas con todas las mujeres a las que fotografías?
—Eres la primera.
¿Qué más había esperado que dijera? Aún así, las palabras la complacieron y sonrió.
—Buena respuesta.
Él levantó la mano para acariciar su cabello y alejarlo de su rostro.
—Sólo estoy siendo honesto. Nunca he querido hacer algo como eso con ninguna otra mujer a la que he fotografiado.
Había una sinceridad en sus ojos mieles que hizo que Paula le creyera y volvió a acurrucarse sobre él. No pudo evitar sentirse mareada. Eso hacía que lo que acababan de compartir fuera incluso más especial.
Mientras yacía con la cabeza sobre su torso, disfrutando la calidez de ese pensamiento, Paula miró hacia abajo y se percató que Pedro se había quitado el condón. ¿Cuándo diablos lo había hecho? Mientras pensaba en ello, también notó que su Amiguito comenzaba a endurecerse otra vez.
Sonriendo, pasó los dedos a lo largo de la base de su eje hasta la punta.
—Parece que alguien está listo para la segunda ronda.
Él rió entre dientes. —Siempre.
Ella se inclino para darle un beso en la boca. —Mmm, me gusta eso en un hombre.
Afirmándose sobre sus rodillas, Paula trazó besos a lo largo de la línea de su mandíbula y bajó hasta su cuello. Luego descendió, explorando los esculpidos contornos de su torso y abdominales con sus labios y lengua, hasta que llegó donde quería. Ella iba a tomarlo tan duro como nunca lo había sido en su vida. Envolviendo una mano alrededor de la base, rodó la lengua sobre la cabeza para lamer el reluciente líquido de la punta. Era dulce y almizclado, y Paula dejó salir un pequeño gemido de apreciación cuando el sabor llenó su boca.
Levantó la otra mano y las ahuecó en su palma. A pesar de haberse corrido hacía sólo un momento, se hallaban pesadas por la excitación y gentilmente las masajeó mientras pasaba la lengua arriba y abajo de la longitud de su eje. Recordando cómo la provocó cuando él le dio sexo oral, decidió que dar vuelta un poco la situación sería lo justo.
—Oh sí, justo así— lo instó. —No te detengas. ¡Por favor, no te detengas!
—No lo haré— le prometió, con su profunda y ronca voz en el oído mientras bombeaba de su interior. —. Córrete para mí, nena. Córrete para mí.
Esas palabras fue todo lo que se necesitó para enviar a Paula sobre el borde. Aferrándose a sus hombros, ella dejó salir un grito de éxtasis lo suficientemente fuerte como para que toda la ciudad de Seattle lo escuchara. pedro hizo un sonido propio, gimiendo profundamente por su garganta mientras alcanzaba su propio clímax.
Cuando su orgasmo finalmente cedió, paula se deslizó fuera de él y colapsó sobre su pecho, jadeando en busca de aire.
—Eso fue asombroso.
Él pasó su brazo por sobre su cintura, abrazándola.
—Sí, lo fue.
Ellos yacieron ahí en silencio por un momento, los latidos de pedro sincronizados con los de ella mientras sus respiraciones se normalizaban. A lo lejos, Paula pudo oír los clicks que emitía la cámara. Sonrió ante el pensamiento de las fotos triple X, pero frunció el ceño cuando se preguntó si era algo de lo que Pedro hacía un hábito. Mientras no estaba segura de querer saber la respuesta, no pudo contener su curiosidad. Alzó la cabeza de su hombro considerándolo con cuidado.
—Así que, ¿te acuestas con todas las mujeres a las que fotografías?
—Eres la primera.
¿Qué más había esperado que dijera? Aún así, las palabras la complacieron y sonrió.
—Buena respuesta.
Él levantó la mano para acariciar su cabello y alejarlo de su rostro.
—Sólo estoy siendo honesto. Nunca he querido hacer algo como eso con ninguna otra mujer a la que he fotografiado.
Había una sinceridad en sus ojos mieles que hizo que Paula le creyera y volvió a acurrucarse sobre él. No pudo evitar sentirse mareada. Eso hacía que lo que acababan de compartir fuera incluso más especial.
Mientras yacía con la cabeza sobre su torso, disfrutando la calidez de ese pensamiento, Paula miró hacia abajo y se percató que Pedro se había quitado el condón. ¿Cuándo diablos lo había hecho? Mientras pensaba en ello, también notó que su Amiguito comenzaba a endurecerse otra vez.
Sonriendo, pasó los dedos a lo largo de la base de su eje hasta la punta.
—Parece que alguien está listo para la segunda ronda.
Él rió entre dientes. —Siempre.
Ella se inclino para darle un beso en la boca. —Mmm, me gusta eso en un hombre.
Afirmándose sobre sus rodillas, Paula trazó besos a lo largo de la línea de su mandíbula y bajó hasta su cuello. Luego descendió, explorando los esculpidos contornos de su torso y abdominales con sus labios y lengua, hasta que llegó donde quería. Ella iba a tomarlo tan duro como nunca lo había sido en su vida. Envolviendo una mano alrededor de la base, rodó la lengua sobre la cabeza para lamer el reluciente líquido de la punta. Era dulce y almizclado, y Paula dejó salir un pequeño gemido de apreciación cuando el sabor llenó su boca.
Levantó la otra mano y las ahuecó en su palma. A pesar de haberse corrido hacía sólo un momento, se hallaban pesadas por la excitación y gentilmente las masajeó mientras pasaba la lengua arriba y abajo de la longitud de su eje. Recordando cómo la provocó cuando él le dio sexo oral, decidió que dar vuelta un poco la situación sería lo justo.
Así que, en vez de tomarlo en su boca de inmediato, ella cerró los labios alrededor de la cabeza y succionó gentilmente.
Pedro inhaló profundamente en lo que ella estaba segura que era anticipación, pero sólo continuó rodando su lengua una y otra vez en la punta hasta que él dejó salir un gruñido de frustración. Decidiendo que ya lo había torturado bastante, cerró sus labios y lo tomó por completo dentro de su boca.
Sobre ella, Pedro gruñó otra vez, aunque ahora con obvia aprobación, y Paula casi sonrió cuando lentamente movió su boca arriba y abajo de su longitud.
—Maldita sea, eres buena en eso— dijo, con voz ronca por el deseo.
Pedro contuvo el aliento y deslizó una mano por su cabello, levantándole la cabeza.
—Si continúas así, voy a correrme en esa linda boquita tuya. Y a pesar de que eso no sería malo, justo ahora, necesito estar dentro de ti otra vez.
Si bien la idea de hacer que se corriera en su boca hizo que Paula se estremeciera con anticipación, decidió que lo quería dentro de ella tanto como él quería estar ahí.
La acercó y besó fuerte y duro en la boca. —Ponte de manos y rodillas frente a la cámara.
paula hizo lo que le pidió, contrayéndose. Amaba cuando un hombre la tomaba por detrás. Y no tenía ninguna duda de que iban a lucir espectaculares en esas fotografías.
Mientras Pedro hurgaba en el bolsillo de sus vaqueros buscando otro condón, ella lanzó una mirada al monitor y vio que la cámara había capturado su beso. Maldita sea, lucían ardientes juntos.
Detrás de ella, pedro la agarró por las caderas y Paula quedó sin aliento cuando lo sintió jugar en su entrada. La urgencia de tenerlo en su interior era imposible de resistir.
Cuando comenzó a penetrarla, ella intentó empujar hacia atrás, pero él la mantuvo en su lugar y se introdujo . Una vez que finalmente se hallaba tan profundo como podía, se mantuvo allí, llenándola completamente.
—Mira el monitor.
Ante la mención, volvió su atención a la pantalla. La cámara los había captado perfectamente donde se podía ver a ella con sus labios abiertos, sus ojos entrecerrados, y una expresión de pura lujuria en su rostro.
—Eres muy fotogénica— dijo él suavemente.
Ella le sonrió por sobre el hombro
—Tú también.
Pedro gruño una respuesta, murmurando algo que ella no pudo entender mientras se aferraba a sus caderas y la instaba a inclinarse hacia delante sobre sus manos y rodillas. Apretando su agarre, él comenzó a empujar dentro y fuera con una fiereza que la dejó sin respiración.
Paula alzó la cabeza hacia atrás para mirar el monitor. La posición lucía incluso más primitiva en la pantalla y estaba fascinada por la imagen. Detrás de ella, los hombros y torso de pedro ondulaban y flexionaban frente a la cámara, la iluminación que él había preparado para la sesión fotográfica acentuaba sus magníficamente cincelados músculos mientras bombeaba dentro y fuera.
—¡Más duro!— ella demandó, apoyando sus manos en el suave material que cubría la tarima y empujaba hacia atrás.
Él obedeció, hundiendose tan profundo con cada embestida que estaba segura que se desmayaría por cuan maravilloso se sentía. Cuando el orgasmo se apoderó de ella un momento después, no perdió la conciencia como pensó que pasaría. En cambio, alzó la cabeza hacia a tras y gritó una y otra vez cuando la marea la placer la llevó lejos.
Paula se hallaba tan perdida en su propio clímax que apenas fue conciente de Pedro corriéndose junto con ella hasta que se enterró con un movimiento suave y un fuerte gemido de satisfacción.
Pasó un largo momento antes de que Paula pudiera recuperar el aliento y cuando finalmente pudo hacerlo, fue para jadear cuando Pedro se deslizó fuera de ella. No estaba segura de cómo era posible, pero ese orgasmo había sido incluso mejor que los anteriores.
Pedro tomó su mano y le dio un pequeño tirón, jalándola en contra de su pecho mientras él yacía sobre su espalda en el suelo. Paula se arrimó más cerca y dejó salir un suspiro.—Eso fue fuera de serie— dijo ella suavemente.
Él pasó sus dedos arriba y abajo de su brazo que tenía apoyado en contra de su torso.
—Me alegra de que te gustara. Yo también lo creo, por cierto.
paula sonrió. ¿A quién se le habría ocurrido que ella terminaría haciendo el amor con su fotógrafo? Y pensar que casi se acobarda acerca de venir esta noche y ser fotografiada para el calendario a beneficio. Ese pensamiento le hizo recordar que Godiva aún esperaba por ella en la sala y ahogó un gemido. Mientras que habría preferido quedarse justo ahí durante toda la noche, realmente necesitaba ir a ver cómo se encontraba su preciosa cachorra.
Se reincorporó a regañadientes sobre su codo.
—Debería vestirme e ir a ver qué es lo que Godiva está haciendo. Ella podría estar tratando de comerse las plantas de allá fuera.
Pedro arrugó la frente.
—Maldita sea, estaba tan callada, que olvidé que se encontraba aquí.
Paula rió. —Yo también.
—Bueno, mientras vas a comprobar cómo está, transferiré las fotos de la cámara para que podamos echar un vistazo. ¿Suena bien?
Su pulso dio un vuelco ante la idea de mirar esas atrevidas fotografías con él y sonrió.
—Suena genial.
Él pasó una mano por su cabello y la jaló para un largo y lento beso antes de ayudarla a levantarse. Mientras se vestían, ella no pudo evitar mirar por sobre su hombro para observar el cuerpo desnudo de Pedro una vez más. Dios mío, él era espléndido.
Ahogando un gemido, ató el cinturón de la bata alrededor de su cintura, luego pasó una mano por su pelo despeinado y se apresuró hacia la sala para ver qué estaba haciendo Godiva. La perra estaba en el suelo junto al sofá, profundamente dormida con su cabeza sobre sus patas, pero ante el sonido que Paula hizo al entrar, levantó su cabeza para lanzarle una mirada somnolienta.
—Está bien, muchacha— dijo Paula, agachándose para darle un cariñoso masaje en la cabeza. —.Puedes regresar al estudio ahora.
Godiva movió la cola, pero no hizo ademán de levantarse. En cambio, ella puso su cabeza de regreso a sus patas y volvió a dormir. paula rió.
—O puedes quedarte aquí y dormir mientras me cambio de ropa, perezosa.
Sacudiendo su cabeza, Paula se levantó y regresó al estudio. Pedro ya se hallaba vestido y había sacado la cámara del trípode para conectarla al ordenador.
Él la miró. —¿Está bien Godiva?
—Ella está bien. Duerme.
Él se rió entre dientes. —Tendré las fotos listas en un minuto.
—Genial. Voy a cambiarme y regresaré.
Apresurándose hacia el cuarto de baño, se quitó la bata y la metió en su bolso, luego se colocó los vaqueros y camiseta rápidamente. Ella se observó en el espejo y sonrió. Maldita fuera si no lucía como si acabara de ser total y absolutamente follada. Se veía muy bien en ella. Lanzando su bolso sobre el hombro, regresó al estudio, sintiéndose más sexy de lo que nunca antes se había sentido en su vida.
—Las fotos de ti y Godiva salieron estupendas— dijo Pedro mientras ella caminaba hacia él.
Ansiosa de verlas por sí misma, Paula se acercó furtivamente a su lado.
Mientras las estudiaba, no pudo evitar sonreír. pedro tenía razón. Realmente lucían bien.
—¿Tienes alguna idea sobre cuál quieres usar para el calendario?— le preguntó él.
Ella se mordió el labio pensativamente por un momento, luego apuntó una donde ella estaba arrodillada junto a Godiva con sus brazos alrededor de la perra y su escote a la vista.
—Esta.
—Buena elección. Esa es mi favorita también.— Él sonrió. —. Al menos entre las fotos de ti y Godiva.
Ella alzó la cabeza. —Miraste las otras.
Su sonrisa se ensanchó. —Les eché un vistazo.
—Déjame verlas también.
Él rió y se acercó a la computadora. Un momento después, apareció un nuevo conjunto de imágenes en la pantalla. Dios, había un montón de esas. El ordenador las mostraba en el orden en que fueron tomadas y Paula lentamente dejó que su mirada vagara de una foto a la siguiente, asombrada por cuan sexy se veía, desde ir completamente vestida a totalmente desnuda.
—Así que, ¿qué te parecen?— preguntó pedro.
Ella sonrió. —Creo que eres un excelente fotógrafo.
Él rió entre dientes. —Eres sólo tú, nena. Yo sólo tomé las fotografías.
Ella se sonrojó. —¿Puedo ver el resto?
Él se inclinó para hacer clic otra vez y las fotos de ella y Pedro haciendo el amor aparecieron en la pantalla. Éstas eran incluso más impresionantes que las otras, y todo lo que podía hacer era mirarlas con asombro. Aunque eran extremadamente eróticas, gracias a las seductoras sombras que la luz creaba, también eran sexys y elegantes al mismo tiempo. Como verdaderas obras de arte.
—¿Te gustan?— le preguntó Pedro suavemente.
Ella se giró para mirarlo. —Me encantan. Son hermosas.
—Al igual que tú— dijo, besándola dulcemente en la boca. Cuando levantó su cabeza un momento después, se inclinó sobre el ordenador, luego sacó la tarjeta de memoria del lector y se la tendió a ella. —. Por mucho que me guste la idea de quedarme con las fotos, no quiero que estés preocupada acerca de que terminen por Internet, así que será mejor que te las lleves contigo.
paula frunció el ceño en confusión mientras tomaba la tarjeta de memoria. Había estado tan atrapada en el momento que ni siquiera había pensado en pedirle las fotografías.
—¿Qué hay de las fotos para el calendario?
—Las guardé en el disco duro, pero sólo las tuyas con Godiva.
—Oh.— Ella miró la tarjeta de memoria por un momento, luego le dirigió una mirada burlona. —. ¿Y no estás preocupado de que pueda publicar tus fotos en Internet?
—En realidad no.— le dio un guiño. —. Soy un muy buen juez de carácter y no creo que seas ese tipo de persona.
Ella rió. —Tienes razón. Las protegeré con mi vida.
Paula tomó su tiempo deslizando la tarjeta de memoria en su bolso mientras se preguntaba cómo sacar el tema de contactar con Pedro de nuevo. No sólo para tener sexo. Aunque definitivamente no le importaría repetir la actuación de esta noche, a ella le gustaría ir en una cita un poco más convencional, sólo para ver si estaba en lo cierto acerca de la conexión que había sentido con él.
Pedro acercó su mano para alejarle el cabello del rostro.
—¿Sabes? Llevo a Sam al parque que está en la Cuarta Avenida todos los sábados por la tarde. Me preguntaba si tú y Godiva querrían ir con nosotros esta semana. Luego de que los perros nos dejen agotados, podemos salir a cenar, entonces tal vez podamos ir a ver una película o algo así.
Ella sonrió. No sólo era pecaminosamente atractivo y muy bueno en la cama, pero aparentemente podía leer la mente también.
—Me encantaría.
—Genial.— Dio un paso más cerca. —. Por cierto, esa tarjeta de memoria puede almacenar muchas más fotos.
Su pulso se aceleró. —¿En serio?
—Muchas más.
Paula lo observó por debajo de sus pestañas y le dio una sonrisa sexy.
—Entonces, ¿vas a traer tu cámara a nuestra cita?
Pedro deslizó sus manos por el cabello y le echo la cabeza hacia atrás.
—Cuenta con ello— le prometió, con su boca cerrándose sobre la suya.
Fin
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Final del corto!! espero que les haya gustado!!
quiero su opinión ... fue un poco fuerte? miren que le saque cosas para que no quedara más fuerte de lo que salió jaja!
Gracias Por Leer! ♥