domingo, 29 de septiembre de 2013

"El Fotógrafo" Tercera Parte ♥



Ella le lanzó una tímida mirada y cruzó sus brazos sobre sus pechos otra vez.
—¿Fue demasiado para ser la primera sesión fotográfica?
La comisura de su boca se alzó mientras volvía a tomar fotos.
—En absoluto.
—Bueno, en ese caso…
Dejando la frase sin terminar, Paula tranquilamente descruzó los brazos y acarició sus pechos. Ella tomó cada pezón rosa enrojecido entre el pulgar y el dedo índice y les dio un firme apretón. Un hormigueo de placer la atravesó y jadeó.
—Dios, eso es tan caliente— dijo Pedro.
Las palabras roncas provocaron espasmos en su Parte intima. Queriendo ver qué tan caliente lucía en realidad, ella observó el monitor y se asombró al darse cuenta que no sólo se veía sexy, sino que tan lujuriosa como el infierno.
—Apóyate hacia atrás con tus manos y cruza una rodilla sobre la otra— le indicó Pedro.
Hizo lo que le pidió, balanceando perezosamente la pierna.
—¿Así?
—Justo así.
Paula esperó hasta que él sacó unas cuantas fotografías de esa pose antes de estirar una pierna frente a ella y llevar la otra hacia arriba. Mientras lo hacía, sintió la humedad entre sus muslos y se dio cuenta que sus bragas estaban mojadas con su excitación. Si ella deslizaba una mano dentro de éstas, estaría segura que se encontrarían empapadas.
Entonces, ¿qué te detiene?


Lanzándole a la cámara una mirada que haría orgullosa a una modelo de Playboy, enganchó el pulgar en los tirantes del bikini y lentamente los bajó sobre la curva de su cadera. A pesar de que no podía ver los ojos de Pedro detrás de la cámara, se dio cuenta por la brusca inhalación, que le gustaba hacia donde se dirigía la sesión fotográfica. Bastante complacida consigo misma, ella continuó descendiendo centímetro a centímetro sus bragas hasta que se encontraron envueltas alrededor de sus muslos. Luego las bajó incluso más.

Se preguntaba si Pedro podría ver cuan excitada esta pequeña y traviesa sesión fotográfica la estaba dejando. La noción de que él podría saberlo era más que un afrodisíaco. Antes de percatarse de lo que estaba haciendo, cerró sus ojos e introdujo una mano entre sus piernas para acariciar con los dedos los pliegues de su parte intima. Dios Santo, se hallaba empapada. Su clítoris palpitaba, rogando que lo acariciaran y, esta vez, ni siquiera intentó contener el gemido que escapó de sus labios. Sin poder evitarlo, comenzó a hacer pequeños círculos alrededor de su clítoris.
—¿Tienes alguna idea de lo excitante que es esto?
Ante el sonido de la voz de Pedro, Paula abrió los ojos para descubrir que ya no estaba tomándole fotografías, pero, en cambio, observaba cada uno de sus movimientos con sus ojos mieles cargados de lujuria. El recordatorio de que ella tenía audiencia sólo hizo que el acto de darse placer a sí misma fuera incluso mucho más candente.
Su mirada se dirigió a la erección que era claramente visible en la delantera de sus vaqueros y los labios de ella se curvaron en una sexy sonrisa. Al diablo con seguir siendo tímida. Lo deseaba.
—¿Por qué no vienes aquí y me lo demuestras?
Paula no sabía quién de los dos estaba más sorprendido por sus palabras, si ella o Pedro. Normalmente, no hacía proposiciones a hombres que acababa de conocer. Al contrario, le gustaba llevar las cosas muy despacio. Pero esta noche ella parecía haber desechado sus inhibiciones junto con la bata. Además, se había sentido atraída por el atractivo fotógrafo desde el momento en que lo conoció y justo ahora, no podía pensar en nada más que en sentir su duro cuerpo contra el suyo.
Aún así, Pedro se quedó mirándola por tanto tiempo, que Paula tuvo miedo que no fuera a aceptar su oferta. Sin embargo, después de un momento, él dejó la cámara y subió a la tarima. Su pulso se aceleró cuando se arrodilló a su lado. Esperó a que dijera algo, pero, en cambio, deslizó su mano por su largo cabello e inclinó la cabeza para besarla.
Su boca era suave pero firme sobre la de ella, y dejó escapar un pequeño suspiro entrecortado cuando sus lenguas se tocaron y entrelazaron. Ansiosa por descubrir si realmente estaba tan bien dotado como creía, deslizó sus manos por la parte frontal de su torso. Para su deleite, él estaba duro y firme bajo la camiseta azul marino, y dejó que sus dedos recorrieran apreciativamente cada músculo. 
Pedro se alejó de su boca para observarla, sus ojos destellaban hambre.
—He querido hacer eso desde que entraste por la puerta.
—¿Por qué tardaste tanto?— preguntó suavemente.
Él la besó otra vez antes de responder.
—Por el código de ética del fotógrafo.
Ella frunció el ceño.
—¿Hay un código de ética para los fotógrafos?
Otro beso.
—Si. ¿Nunca has oído hablar de él?
Tenía la leve sospecha que le estaba tomando el pelo, pero no lo reprendió por ello. En cambio, simplemente sacudió su cabeza y presionó su boca contra la suya.
—No.
—Estoy sorprendido. Es muy estricto. —Tomó el labio inferior con su boca y lo succionó. —.Aunque el código no fue lo único que me impidió besarte.
Ella gimió mientras él tentaba sus labios con besos de mariposa.

—¿No lo fue?

—No. No estaba seguro si había un novio en la escena o no.
—No lo hay.
—Bien.
—¿Qué hay de ti? ¿Hay una novia en la escena?
—Ninguna novia. Soy un chico libre.
—Bien.
Él capturó su boca con la suya en otro beso abrasador antes de que pudiera contestar y unos momentos después, cuando levantó la cabeza para trazar un camino de besos por la curva de su mandíbula, ella olvidó lo que había estado a punto de decir. Mientras él la besaba por el cuello, ella inclinó la cabeza hacia un lado, dándole acceso a cualquier lugar que quisiera ir.
El ángulo la dejó en una perfecta posición para ver el monitor y echar un vistazo a la última foto que Pedro le tomó. En ésta, ella estaba inclinada hacia atrás, con sus ojos cerrados, sus labios abiertos y su mano entre las piernas mientras se daba placer a sí misma.
—¿Verte a ti misma de ese modo te excita?
Paula arrastró su mirada lejos de la pantalla para observarlo, con un rubor coloreando sus mejillas.
—Un poco. ¿Eso me convierte en una pervertida?
—Tal vez. Pero me gusta lo perverso.— La besó duramente. —. No te muevas. Volveré enseguida.
Pedro ya estaba de pie antes de que ella pudiera averiguar hacia dónde se dirigía y lo miró curiosa cuando él tomó la cámara digital que había estado usando y la puso en el trípode. Frunció el ceño, preguntándose si iba a sacar más fotografías. Estuvo a punto de interrogarlo cuando regresó y se arrodilló a su lado nuevamente.
—Puse la cámara en automático para que tome fotos de cada momento— le explicó antes de que pudiera preguntarle —. De ese modo podrás ver todo lo que hacemos.

Su mirada se dirigió hacia el monitor y veía con fascinación cómo las fotografías cambiaban luego de un momento mientras la cámara capturaba sus imágenes. Era como estar en una sesión pornográfica privada. Su Parte intima se contrajo ante esa idea tan traviesa. ¿Cuándo se había convertido en una chica mala?
Paula le lanzó una lenta y sexy sonrisa a Pedro.
—Entonces, montemos un espectáculo para la cámara.
Levantándose sobre sus rodillas frente a Pedro, pasó sus manos por debajo de su camiseta y la jaló hacia arriba. Alzó la mano hasta su cabeza y lo ayudó a quitársela, arrojándola a un lado, y dejó su magnífico torso desnudo ante su hambrienta mirada. Ella lo observó con apreciación, absorbiendo el six-pack que tenía por abdominales y sus pectorales bien definidos, preguntándose otra vez porqué diablos él pasaba su tiempo detrás de la cámara en vez de estar frente a ésta. Maldita sea, si estaba bien formado.
Ella pasó sus manos por los músculos lisos de su pecho y sobre sus hombros, suspirando por la manera en que se flexionaban bajo su caricia. No podía recordar la última vez que tuvo sexo con un tipo simplemente porque era un bombón. El pensamiento de tenerlo dentro de ella prácticamente la tenía jadeando de necesidad y envolvió una mano alrededor de su nuca para jalarlo en busca de un beso. Esta vez, fue ella quien tomó la iniciativa, hundiendo la lengua en el interior de su boca.
Pedro hizo un sonido profundo en su garganta. Pasó una mano por su cabello y, con la otra, ahuecó suavemente su seno. Paula gimió en contra de su boca mientras él tomó su pezón entre el pulgar y el dedo índice y le dio un gentil apretón. Ella siempre había tenido los pezones sensibles, pero esta noche parecían estar más receptivos ante las caricias. O quizás pedro sabía cómo hacerles el amor mucho mejor que cualquier otro hombre que conociera. Podría dejarle hacer esto toda la noche.
Fue por ese motivo que casi protestó cuando quitó su mano. Pero entonces se dio cuenta que había dejado de jugar con sus pechos para poder recostarla gentilmente en el suelo. La miró, observando cada centímetro de su cuerpo desnudo.
—Dios, eres hermosa.
El halago calentó a Paula por todo el camino hasta la punta de los dedos de sus pies. Le habría dado las gracias, pero Pedro ya se había inclinado hacia delante para besar lentamente a lo largo del interior de su pierna extendida. Ella se lamió los labios con anticipación mientras él se acercaba más y más. Pero, para su sorpresa, pasó de largo su sexo y fue directamente a sus senos otra vez, ahuecándolos con ambas manos. Ella jadeó cuando cerró su boca en el mismo pezón con el que antes había estado jugando. Así que, al hombre le gustaban los pechos ¿no? Sus labios se curvaron en una sonrisa. Debería haberlo sabido por la forma en que sus ojos se mantuvieron pegados a ellos durante toda la sesión fotográfica.
Ella echó un vistazo al monitor mientras él le chupaba uno de sus pezones, sin poder creer lo sexy que se veía. Había robado una rápida mirada ocasional al espejo de su habitación mientras tenía sexo con otros hombres, pero esto era mucho más caliente.
Paula gimió, alzando su mano y pasando los dedos por su pelo mientras él arremolinaba su lengua una y otra vez alrededor del pequeño y rígido pico. Si bien lo que estaba haciendo se sentía maravilloso, también era suficiente para conducirla a la demencia y no estaba muy segura de sentirse aliviada o consternada cuando finalmente alzó la cabeza. Antes de poder decidirlo, él se inclinó nuevamente para tomar el otro pezón con su boca y prodigarle la misma atención, volviéndola loca otra vez.
Cuando finalmente terminó el festín con sus pechos, besó, de manera lenta y pausada, su vientre hasta llegar a su ombligo. Él hizo pequeños círculos perezosos alrededor de la hendidura con su lengua antes de sumergirla en su interior. Nunca antes tuvo a un hombre haciéndole eso, pero ante el estremecimiento de placer que la recorrió, ella decidió que podría haber descubierto toda una nueva zona erógena. Sin embargo, Paula se olvidó completamente todo lo relacionado con su ombligo cuando Pedro fue descendiendo. Su respiración se aceleró mientras él se acercaba más y más a la unión de sus muslos. Algo le dijo que sabía exactamente cómo practicarle el sexo oral a una mujer. Y si su lengua se sentía la mitad de bien en ahí abajo como en sus senos, entonces ella iba a tener un orgasmo alucinante.
Tomando su culo con las manos, Pedro alzó los ojos para sostener la mirada por un largo instante, antes de inclinarse para pasar lentamente su lengua a lo largo de los resbaladizos pliegues. Paula gimió, automáticamente echando un vistazo al monitor otra vez.
Pedro no lamió su clítoris de inmediato, sino que enfocó su atención en los labios , provocando, pasando su lengua primero por un lado y luego por el otro, hasta que ella estuvo tan excitada, que estuvo segura que iba a explotar en el momento en que finalmente lamiera su clítoris. 
Cuando lo hizo... para volverla aún más loca, él sacudió su clítoris con rápidas y leves caricias, antes de hacer lentos y deliberados círculos a su alrededor. Ella se arqueó en su contra, sus dedos hallando el camino hacia su pelo nuevamente mientras comenzaba a rotar sus caderas.
—Oh Dios— suspiró —. Justo así. No te detengas.
Pedro dejó escapar un gemido y se aferró aún más a su culo, su lengua se movía firmemente mientras continuaba lamiendo su clítoris. Mantuvo un ritmo lento y calmado, elevándola más y más alto con cada minuto que pasaba. Cuando el orgasmo finalmente la golpeó, comenzó justo en el centro de su clítoris, para que luego se extendiese a lo largo de todo su cuerpo hasta dejarla temblando por completo.
Paula intentó mantener sus ojos fijos en le monitor mientras se corría, pero eso rápidamente se volvió imposible cuando empezó a retorcerse bajo su implacable lengua. Renunciando a la pantalla, ella cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás, y se rindió ante el placer mientras pedro la envolvió en un arrebatador clímax tras otro hasta dejarla completamente mareada. Se sentía tan bien, que no quiso detenerlo.
Pero en algún momento las sensaciones se hicieron demasiado intensas y ella apretó el agarre de su cabello, instándolo a levantarse. Aunque dejó de lamerla, no levantó su cabeza. En cambio, él recorrió el interior de su tembloroso muslo con tiernos besos, luego el otro, antes de mirar en su dirección.

—Te necesito dentro de mí— le rogó.

Pedro no contestó, sino que simplemente se levantó y abrió su cinturón, desabrochando luego sus vaqueros.

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Espero que les guste la tercera parte, solo falta la cuarta y termina!!

gracias!

viernes, 27 de septiembre de 2013

"El Fotógrafo" Segunda Parte ♥


Paula entró en el baño y cerró la puerta. Se quitó los vaqueros y la camiseta. Debido a que las fotos del calendario eran de contenido sensual, ella y las otras mujeres que posaron, se les ocurrió la idea de usar lencería para la sesión. La camisola y las bragas de bikini que algunas de sus amigas utilizaron parecían ser demasiado reveladoras para ella, así que, en cambio, optó por su corta bata favorita de seda.
Observando su reflejo en el espejo de cuerpo entero cuando se ataba el cinturón alrededor de su delgada cintura, se alegró de elegir ese atuendo. No sólo la linda bata azul claro acentuaba sus esbeltas curvas, sino que también mostraba sus piernas largas. Se había puesto maquillaje justo antes de ir al estudio, así que todo lo que tuvo que hacer fue retocar su brillo de labios, pasó los dedos por su largo cabello oscuro, y ya estuvo lista.
Tomó un profundo aliento, le dio a su reflejo una última mirada, y luego abrió la puerta.
Cuando Paula caminó hacia el estudio, encontró a Godiva acostada a los pies de Pedro con su cabeza entre las patas mientras él estudiaba la cámara entre sus manos. Cuando se acercó, ambos levantaron sus cabezas para mirarla. Godiva inmediatamente se levantó y caminó para saludar a Paula. Pedro, en cambio, se quedó parado ahí, con la cámara en sus manos aparentemente olvidada, mientras él admiraba su esbelta figura envuelta en una bata y sus largas y desnudas piernas. Paula sintió que sus mejillas se coloreaban ante obvia apreciación de sus ojos mieles y tímidamente se inclinó para darle a Godiva una suave palmada en la cabeza.
Pedro se aclaró la garganta. —Podemos comenzar en cuanto estés lista.
Paula se enderezó para darle una mirada avergonzada.
—Nunca antes he hecho modelaje, así que no estoy muy segura ahora de cómo debo posar.
Él sonrió. —No hay problema. ¿Por qué no se ponen tú y Godiva de pie en el estrado delante del telón de fondo y comenzamos con unas tomas para calentar? Tengo la cámara conectada a un monitor, así que puedes verte a ti misma mientras saco las fotos.
Ella asintió. Ese era un montaje elegante.
—Está bien. Vamos, Godiva.
Moviendo la cola, Godiva siguió ansiosamente a Paula hasta la plataforma elevada y se sentó de forma obediente.
—Eso está bien — dijo Pedro. —. Sonríe para mí.
Paula siguió sus instrucciones, inclinando ligeramente la cabeza y dándole lo que esperaba que fuera una sonrisa natural.
—Genial.— Pedro levantó su cámara y sacó algunas fotos. —. Está bien, la misma sonrisa, pero esta vez, pon tus manos en las caderas.
Ella así lo hizo, dejando descansar sus manos libremente en la curva de las caderas e inclinando un poco una pierna. Recordando lo que él dijo sobre mirarse en el monitor, lanzó una rápida ojeada en esa dirección y vio que ella y Godiva lucían bastante bien. Todo ese asunto del monitor era genial.
—Muy bonito.— Tomó algunas fotografías más, y luego la miró por sobre la cámara. —. Está bien, intentémoslo contigo arrodillada al lado de Godiva.
Se dejó caer en una rodilla junto a la perra y puso un brazo rodeando amorosamente a Godiva.
—¿Así?


—Perfecto.
Sacó más fotos, girando la cámara primero a un lado, y luego al otro mientras él se movía un poco de derecha a izquierda. Él bajó la cámara para destellarle una sonrisa sexy.
—Si todas las mujeres son tan hermosas como tú, estoy seguro que terminaré comprando un calendario.
Ella se sonrojó ante el cumplido y alzó una mano libre para meterse el pelo detrás de la oreja de manera avergonzada.
—Mantén esa pose— ordenó Pedro.
Paula se sorprendió, pero obedeció. No habría pensado que la casi cándida pose fuera particularmente digna de estar en el calendario, pero decidió dejárselo a Pedro. Después de todo, él era el fotógrafo. Pero cuando ella miró hacia el monitor, se percató que la imagen sí lucía un tanto sexy.
Sacó lo que deberían haber sido unas veinte o treinta fotos desde varios ángulos con ella en esa pose, antes de bajar la cámara para darle otra sonrisa.
—Sabía que ibas a ser natural en esto.


Paula rió.

—Yo no sé nada de eso.
—Cambiarás de opinión cuando veas estas fotos impresas— le aseguró. —. ¿Qué tal si te sientas sobre una cadera con tus piernas un poco escondidas debajo de ti?
Hizo lo que le pidió, descansado su cadera en contra de Godiva mientras acomodó sus piernas a un lado. El movimiento causó que la bata se abriera un poco más arriba en los muslos, pero ella no se movió para ajustarla. Se suponía que las fotografías debían ser sexys y si la forma en que la mirada de Pedro se mantuvo allí era una indicación, entonces mostrar un poco de pierna era definitivamente sexy. ¿Quién lo diría? Incluso podría vender más calendarios.
—Está bien— dijo. —. Ahora pon tus brazos alrededor de Godiva. Perfecto.

Mientras Pedro continuaba tomando fotos, Paula miró a Godiva por la esquina de su ojo para ver a la perra lanzarle a la cámara una enorme sonrisa canina y tuvo que contener la risa. Qué lindura.

—Inclínate un poco y déjame ver algo más de ese hermoso escote— le indicó Pedro.
¿Escote? Paula parpadeó sorprendida. No se había dado cuenta de que estuviera mostrando escote alguno, pero una rápida mirada le demostró que su bata se había abierto un poco, no sólo revelando el encaje de su sujetador de satín negro, sino que la parte superior de sus pechos también. Sonrojada, ella se inclinó hacia delante para mostrarle a la cámara y a Pedro un poco más. Ya comenzaba a acostumbrarse a esto.
—Oh sí, justo así— susurró. —. Mantén esa pose para mí.
Paula no estaba segura si fue la manera ronca en que dijo las palabras o la provocativa y sexy pose, pero mientras Pedro se movía más cerca para sacar las fotos, ella sintió una repentina oleada de calor que se concentraba entre sus muslos. Joder, en realidad se estaba excitando.
Cayendo sobre una rodilla frente a ella, Pedro bajó la cámara y se acercó con la mano libre para cepillar gentilmente el pelo con sus dedos. El contacto envió un hormigueo de electricidad, que nunca antes había sentido, cruzando su cuerpo y quedó sin aliento.
¿También lo había sentido él? Se preguntó. Por la mirada en sus ojos le hizo pensar que sí, pero antes de que pudiera estar segura, Godiva interrumpió el momento al levantarse, salir de la tarima, y caminar fuera del estudio. Paula miró con asombro cuando la perra desapareció a través de la puerta hacia el área de espera.
Recordando abruptamente el motivo por el que se encontraban allí, Paula abrió la boca para llamar a Godiva para que regresara, pero Pedro la detuvo.
—Está bien— dijo, bajando su mano. —. Tenemos suficientes tomas para el calendario.
—Oh.— Paula no pudo ocultar su decepción cuando Pedro se paró. —. Me estaba divirtiendo tanto, tenía la esperanza de que tuvieras que tomar algunas más.
Él la observó en silencio por un momento, entonces le dio una sonrisa perezosa.

—Sólo porque tengamos suficiente para hacer el calendario, no significa que no pueda sacar algunas fotografías más. Y si te gustan algunas de esas, más que las otras, puedo simplemente usar PhotoShop para incluir a Godiva más tarde.
Paula se mordió el labio inferior mientras consideraba su oferta. El estudio fotográfico había donado sus servicios para el refugio, así que realmente no debería ocupar más de su tiempo
Por otra parte, no todos los días un tipo ardiente le tomaba fotografías.


—Está bien— dijo. —. Pero sólo si estás seguro que no te molesta.
La boca de él se torció. —¿Si acaso me importa sacarle fotos a una hermosa mujer como tú? Es un trabajo difícil, lo admito, pero alguien tiene que hacerlo.
Ella rió, sus mejillas se colorearon ante el cumplido. Dios, este chico sabía exactamente qué decirle a una chica.
Pedro se agachó apoyándose en una rodilla frente a ella.
—Bien, ahora que Godiva salió de la habitación, muéstrame tu mejor mirada sensual.
Paula no estaba muy segura de cómo ser sensual, pero decidió dar lo mejor de sí misma. Poniendo sus manos en el suelo frente a ella, se inclinó hacia delante para mostrarle un poco más de escote y lo miró por debajo de sus pestañas.
Él inmediatamente empezó a tomar fotos. —Oh sí, eso es de lo que hablo. Sigue así.
Ella se rió ante sus palabras, incapaz de evitarlo. Se asomó por detrás de la cámara para lanzarle una mirada curiosa.
—¿Por qué te detienes? Estaba perfecto.
—No estoy tan segura si puedo hacer una buena mirada sensual— le contestó.
—No estoy de acuerdo. Y tampoco la cámara. Pero si no me crees, haz lo mismo y esta vez echa un vistazo al monitor.
Esperando no lucir tan ridícula como se sentía, Paula mantuvo la misma pose, luego miró el monitor después de que le tomara una foto. Lo que vio, la hizo mirar dos veces. Con sus carnosos labios entreabiertos, sus ojos verdes medio escondidos bajo la espesa franja de pestañas negras, la parte superior de sus pechos cubiertos de encaje asomándose sobre la bata de seda, no sólo no lucía ridícula, sino que parecía ser la exacta definición de sensualidad. Ese pensamiento envió otra corriente de excitación a través de su parte intima.
—Hermosa— dijo Pedro. —. Ahora, deja caer un poco la bata por tus hombros para mí.
Paula hizo lo que le pidió, esperó a que le tomara otra fotografía, entonces, impulsivamente levantó su cabello con su mano libre y le lanzó un beso al aire por encima de su hombro.
Él se rió entre dientes. —Eso es. Muéstrame más. Diviértete con ello.
Ella bajó su mano, dejando caer el pelo por su espalda mientras cambiaba de posición. Apoyada con su cadera, se inclinó hacia delante para darle una sexy ven-aquí mirada. Mientras lo hacía, la bata se deslizó hasta sus codos, exponiendo completamente su sostén de encaje ante la cámara y al hombre detrás de ésta. El gemido de aprobación de Pedro fue todo el estímulo que necesitó para seguir adelante. Rodando sobre su espalda, se apoyó con lo codos y levantó sus piernas desnudas al aire.
—Mantén esa pose— dijo Pedro mientras sacaba más fotos. —. Perfecto.
Olvidando el comentario anterior que le hizo a Godiva, sobre no mostrar nada más que las piernas y un poco de hombros, Paula se vio a sí misma yendo por el cinturón de su bata. Pero entonces dudó. ¿Se atrevería? El sujetador y las bragas a juego que llevaba podrían considerarse diminutas, pero no eran tan distintas a un bikini, de esos que usualmente se ponía. Además, posar para unas fotografías subidas de tono era bastante divertido. Como si fuera su propia sesión fotográfica glamorosa.
Con lo labios curvándose en una sonrisa traviesa, Paula lentamente desató el cinturón y dejó que la bata cayera para darle a Pedro y a su costosa cámara digital de alta tecnología, una buena y larga mirada a su cuerpo semi desnudo. Por su acelerada respiración, ella tuvo el presentimiento que a él le gustaba lo que veía.
Rodando sobre su lado para enfrentarse a él, se apoyó sobre su codo y levantó su pierna superior hacia arriba. Mientras Pedro capturaba su pose con la cámara, ella observó el monitor y le complació ver lo sensual que se veía. A pesar de que siempre había sido bastante segura con su cuerpo, verse a sí misma de este modo la hizo sentirse incluso más sexy.
Le recomendaría hacer esto a cualquier chica que buscara mejorar su imagen personal. Atrapando su labio inferior con los dientes, volvió su atención hacia Pedro y le lanzó una mirada provocativa.

Oh sí, eso es— dijo. —. Hazle el amor a la cámara.


Paula no había pensado que lo que estaba haciendo era hacerle el amor a la cámara, pero esas palabras hicieron que su parte intima temblara aún más entre sus piernas. Se preguntó si la idea de posar como modelo de página central era lo que encontraba excitante, o si era en realidad el hacer esto frente a un hombre tan arrebatador como Pedro. Mientras ella se sentaba, decidió que era un poco de ambas.
Preguntándose qué tan juguetona podía ponerse con la picante sesión fotográfica, Paula lentamente pasó los dedos por su escote, luego cubrió sus pechos envueltos de raso con sus manos. Los pezones se endurecieron bajo la tela con su caricia, y tuvo que sofocar un pequeño gemido. Dios, cómo le gustaría quitarse el sujetador y simplemente darles un suave pellizco. La urgencia era demasiado poderosa para resistirse y se vio a sí misma intentando alcanzar su sostén para desabrocharlo. Sin embargo, una vez que sus dedos encontraron los ganchos, titubeó, no muy segura si debía continuar. Pero entonces vio un destello de anticipación en los ojos de Pedro y su pulso se aceleró agitadamente. Supo en ese momento que no se iba a detener.
Desenganchando los broches, perezosamente empujó unas de las tiras, luego la otra por su hombro. Pero en vez de quitarse el corpiño de inmediato, cruzó sus brazos sobre sus pechos, se inclinó hace delante lo suficiente como para burlarse un poco de Pedro antes de hacer la gran revelación.
Pedro se acercó aún más, su dedo haciendo clic en el botón de disparo con furia.
—¿Estás segura que nunca antes habías hecho esto?
—Estoy segura. — Ella ladeó un hombro hacia delante y le dio una linda mueca. —. ¿Por qué lo preguntas?
—Porque sabes exactamente cómo seducir a la cámara.
Paula se dio cuenta que se había olvidado de la cámara. En algún momento, esto se había convertido en seducir al hombre detrás de ésta.
Se preguntaba si estaba funcionando. Decidiendo que había sólo una manera de descubrirlo, lentamente dejó caer su sostén para revelar sus pechos desnudos.
Pedro bajó la cámara para mirarla. —Maldición — suspiró.

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espero que les guste la segunda Parte!!
Gracias Por Leer!!♥




martes, 24 de septiembre de 2013

"El Fotógrafo" Primera Parte ♥



—Ya sabes, si esto no fuera por una buena causa, no habría forma de que estuviera haciéndolo— le dijo Paula a su hermosa perra labrador de color chocolate, Godiva. 
Ella medio esperaba que la perra la convenciera para librarse de esto, independientemente de la causa, pero su mascota sólo la miró como si dijera —No me mires a mí, esta fue tu idea.— De hecho, por la sonrisa canina en el rostro de Godiva, casi pensó que al animal le hacía gracia todo el asunto.

—Por supuesto que encuentras esto gracioso— murmuró Paula. —Nadie te está pidiendo que te quites la ropa.

Godiva le dio una mirada intencionada que decía:
 —Eso es correcto. ¡Y ni pienses en tocar mi collar!
Bueno, tal vez decir que se quitaría la ropa era una exageración. Ella podría hacer un poquitín de exposición artística de los hombros, quizás incluso mostrar un poco de pierna. Nada más que eso. —¿Cierto, Godiva? Trazaremos el límite en los hombros y piernas.
Realmente era para una buena causa. El refugio animal en donde obtuvo a Godiva dos años atrás, estaba organizando una especie de sexy calendario —desnúdate-para-la-causa— con el fin de reunir fondos. Paula y las otras mujeres voluntarias, habían accedido a hacer las fotografías.

Hubo una organización de rescate animal en Portland que había hecho lo mismo el año pasado y tuvo un gran éxito, obteniendo miles de dólares para ayudar a apoyar su refugio. Cuando la dueña, en donde Paula era voluntaria, le preguntó si lo haría, no fue capaz de decir que no.
Ahora que se encontraba parada frente a la puerta del estudio de fotografía en el centro de Seattle, comenzaba a pensar que en su lugar debió donar algo de dinero. No es que fuera una chica demasiado tímida ni nada de eso. Era sólo que nunca había hecho algo tan atrevido y audaz como posar medio desnuda para un calendario pin-up.
Pero ella había dicho que lo haría, así que no se iba retractar ahora. Nunca podría enfrentar a las otras chicas del refugio si no lo hacía. Todas ya hicieron sus sesiones de fotos y no habían dejado de hablar sobre lo divertido que había sido.
Así que, tirando más de cerca la correa de Godiva, Paula abrió la puerta y entró. Una pequeña campana adherida a la parte superior de la puerta tintineó, anunciando su llegada. Miró alrededor del estudio, creyendo encontrar a la fotógrafa esperándola, pero la mujer no se veía por ningún lado. Las otras chicas que hicieron la sesión de fotografía ya la habían descrito como alguien muy fácil con quien trabajar. Eso hizo sentirla mejor . Posar para una agradable mujer mayor no la haría sentir tan avergonzada.
Después de que unos minutos pasaron y nadie salió desde la trastienda del estudio, Paula pensó que la mujer no debió de escuchar la campana. Tal vez se hallaba ocupada preparando las cosas para la sesión fotográfica.
Ordenándole a Godiva quedarse quieta, Paula se acercó para tocar la campanilla del mostrador. Era más ruidosa de lo que pensó que sería e hizo una mueca mientras hacía eco entorno a la sala. Le dio una mirada de disculpa a Godiva.
—Lamento eso. Estoy un poco nerviosa.
Godiva le lanzó una mirada que Paula tradujo como —Lo que sea— antes que se echara para lamerse las patas. Probablemente quería que sus uñas lucieran bien para la sesión, pensó Paula, deseando estar tan relajada como su perra.
Sabiendo que sólo iba a ponerse más nerviosa si continuaba pensando sobre las fotografías, Paula dejó que sus ojos vagaran por la habitación. Además del sofá de cuero y dos sillas a juego, había una mesita de café y varias plantas en macetas que le entregaban a la habitación un ambiente cálido y acogedor. Pero fueron las fotos montadas en la pared lo que llamaron su atención. De todo, desde niños y animales, hasta bodas y retratos familiares, vida silvestre y paisajes, era una mezcla de color y blanco y negro, hermosas y artísticas. Ella pudo ver porqué los dueños de del refugio habían escogido a este estudio de fotografía para tomar las fotos de este calendario. Si salían la mitad de elegantes como las que se encontraban en la pared, el resultado sería una obra de arte.
—¿Puedo ayudarte en algo?
Paula estaba tan hipnotizada por las fotografía que no escuchó a nadie entrar a la habitación y saltó al sonido de la voz de un hombre. Con una mano en su garganta, se giró para ver al tipo más magnífico en el que alguna vez posó los ojos, parado justo frente a ella. Alto y musculoso con cabello castaño y una mandíbula cincelada, él tenía el tipo de ojos conmovedores con los que una chica se perdería si no era cuidadosa. La sonrisa que le destelló era suficiente para hacerla derretirse justo ahí, en ese instante.

—Lo Lamento— dijo. —. No quería asustarte.

—No lo hiciste.— Ella sintió que su cara se sonrojaba al darse cuenta cuan lamentable sonaba, especialmente cuando era obvio que sí la había sorprendido.

—Bueno, tal vez sí me asustaste un poquito. Me encontraba observando las fotografías y no te escuché venir.

Alzó la mano para meter su pelo detrás de la oreja mientras intentaba ocultar su vergüenza. Sin embargo, antes de que pudiera decir otra cosa mucho más inteligente, Godiva se paró y caminó hacia el hombre para saludarlo, con su cola moviéndose violentamente.


Paula instintivamente abrió su boca para regañarla suavemente, pero el tipo ya se había inclinado sobre su rodilla para darle a la perra una caricia afectuosa.

—Godiva— le advirtió Paula, luego le dio al hombre una tímida mirada. —. Lamento eso. Es su primera vez en un estudio de fotografía, así que está un poco emocionada.

El chico se echó a reír. —Está bien. Sólo está siendo amistosa. ¿No es así, muchacha?

Paula no pudo evitar sonreír mientras él le frotaba detrás de las orejas. No sólo este hombre era totalmente ardiente, sino que también le gustaban los animales. Se preguntaba si tenía novia. Si no, quizás se encontraba buscando una.
Le dio a Godiva otra caricia, y luego se levantó.
—Tú debes ser Paula Chaves, ¿cierto?
Ella asintió, preguntándose cómo supo su nombre. Su confusión debió de ser obvia porque él le explicó.

—Soy Pedro Alfonso, uno de los fotógrafos de aquí. Mariela mencionó que vendrías para una sesión fotográfica con tu perro, así que simplemente sumé dos más dos.

—Oh— Paula miró sobre él hacia la puerta que daba a la parte posterior del estudio. —. ¿Mariela está aquí?

—En realidad, tuvo que irse más temprano. Su hija esta de parto, así que ella y su esposo se dirigieron al Hospital.

—Oh.

Paula no sabía si sentirse aliviada sobre posponer la sesión o no. Había pasado la mayor parte del día preparándose psicológicamente y ahora tendría que hacerlo todo de nuevo.

—Mariela me pidió que yo tomara las fotografías en su lugar, si eso está bien para ti,— dijo.

Paula parpadeó sorprendida. Ella no lo vio venir.

—¿Te lo pidió?

Él metió sus manos en los bolsillos traseros de sus vaqueros.

—Sí. A menos que prefieras regresar otro día. Entenderé si te sientes más cómoda con que ella te tome las fotos.

Paula se mordió el labio inferior. Mientras que una parte de ella quería volver cuando Mariela estuviera allí, otra parte deseaba terminar con todo el asunto de una vez.
¿Pero podría posar frente a un hombre? No estaba tan segura de eso. Por otra parte, la corta vestimenta que había traído no era tan reveladora. No es como si tuviera que desnudarse por completo frente a él.
Tampoco podía negar el pequeño cosquilleo excitante que comenzaba a expandirse por su cuerpo ante el pensamiento de que un bombón como él le tomara las fotografías en paños menores. Ella se detuvo para pensar. ¿De dónde diablos había salido eso? Hace un minuto atrás estaba aterrorizada ante el pensamiento de que Mariela incluso viera sus hombros. ¿Y ahora se estaba poniendo toda caliente y mojada por la idea de que Pedro viera lo mismo? Está bien, el chico estaba buenísimo.

—No— le respondió. —. Ya estamos los dos aquí, así que bien podríamos seguir adelante y hacerlo.

Caramba, ¿había dicho eso en voz alta? El color subió por su rostro cuando se dio cuenta que debió sonar como si ella quisiera saltar sobre sus huesos ahí mismo.

—Me refiero a la sesión fotográfica.

Él sonrió. —Me di cuenta.

Se sonrojó aún más y alzó la mano para meter su cabello detrás de la oreja otra vez. Incluso Godiva la miraba como si fuera una idiota.

—Así que, ¿para qué refugio animal estás haciendo este calendario?— preguntó Pedro.

Paula sonrió, aliviada de que él cambiara el tema. 

—Personas para Mascotas. Está en la Avenida 12.

—¿En serio? Adopté a mi perro allí.

—¿Tienes un perro? ¿De qué raza?

—Papillon.— Pedro gesticuló hacia la fotografía en la pared detrás del mostrador—. Esa es su foto.
La sonrisa de ella se amplió cuando vio la foto. El perro de tonos marrones y blanco parecía juguetón, aunque alerta y vigilante al mismo tiempo.

—¿Cómo se llama?— preguntó, desviando su atención de vuelta a Pedro.

—Sam.

Frunció el ceño. —¿Sam? Ese no es nombre para un perro.

Pedro miró la fotografía por un momento, considerándolo, luego se encogió de hombros.

—No sé. Luce como un Sam para mí.

Paula se giró para estudiar al adorable perro nuevamente. No, a ella no le parecía.

—El baño está al final si quieres cambiarte— sugirió Pedro. —. En la segunda puerta a la derecha.

Paula se volvió hacia él. Había estado tan interesada en hablar sobre su perro, que casi se olvidó del motivo real de su visita.

—Bien, gracias.— Le dio a la correa que tenía en su mano un suave tirón. —. Vamos, Godiva.

—Ella se puede quedar aquí conmigo mientras te cambias, si quieres.— Se ofreció Pedro.

Miró a Godiva, luego a él. —Claro. Si no te importa.

Entregándole la correa de la perra, Paula le dijo a Godiva que sólo se tardaría unos minutos, entonces se dirigió hacia la parte de atrás del estudio. A medida que pasaba por entre las luces, sombrillas y diversos equipos fotográficos, se sorprendió por el grado de profesionalismo de todo. La hizo sentirse como una modelo de verdad. Cierto. Como si las modelos reales estuvieran tan nerviosas antes de su sesión fotográfica.

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Primera Parte de este corto.. espero que les guste!
Gracias por leer! ♥




lunes, 23 de septiembre de 2013

"El Fotografo" ♥



Paula está de acuerdo en posar para un calendario provocativo que ayudará a recaudar dinero para el refugio animal en donde ella es voluntaria. A pesar de que es por una buena causa, está un poco temerosa acerca de posar semi desnuda.

Cuando paula llega al estudio de fotografía, se encuentra con el caliente fotógrafo Pedro Alfonso. Casi se acobarda, pero termina realizando una increíblemente sexy sesión fotográfica, porque descubre que estar medio desnuda frente a un ardiente fotógrafo y su cámara, es malditamente estimulante. Y cuando una chica se excita, un poco de timidez no le impedirá obtener lo que desea.


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Este es el próximo corto...

Advertencia: es HOT



jueves, 19 de septiembre de 2013

La Novia De Mi Amigo: Tercera Parte ♥


Tercera Parte:


Llegue a mi apartamento, mi ahora refugio, respire hondo y seque las lagrimas que aun caían de mis ojos, fue un milagro que no me chocara contra algo en el camino, la lluvia y mi nublosa vista no ayudaban en nada, pero aquí estoy sano y salvo… desgraciadamente?

Me di una rápida ducha de agua caliente para asi calmar mi llanto, mire a mi alrededor me sentí solo, vació, sin nada por lo que seguir aquí, viviendo una vida la cual no quería vivir sin ella, pero luego recordé que yo no era el único que sufría, suspire y me senté en el sillón que tantas veces había compartido con ella, volví a mirar a mi alrededor, una tenue luz iluminaba la sala y el sonido de la lluvia hacia al momento aun mas melancólico y triste…



-FlashBack-

-Buenos días hermosa –le susurre en el oído y acaricie su mejilla con una mano mientras que con la otra sostenía una cámara de video

-Hmmm… buenos días –dije abriendo sus hermosos ojos y sonriendo- que haces? –dijo riendo aun adormilada al percatarse de la cámara

-Archivo recuerdos –sonreí y bese su frente.

-Pedro –dijo riendo.

-Saluda a la cámara cariño –dije sonriendo mientras dirigía el lente a su rostro

-No –dijo en un grito tapándose con las sabanas hasta la cabeza.

-Vamos, solo un “Hola” –dije riendo.

-Pedro no! Mira mi aspecto, estoy hecha un desastre –dijo levantando un poco su cabeza

-Te ves hermosa –le dije y la bese- siempre te ves hermosa –ella mordió su labio inferior y sus ojos se cristalizaron- que ocurre? –dije preocupado, no recuerdo haber dicho nada que la pudiera herir, al contrario.

-Te amo –dijo ella abrazándome.

-Y yo a ti cielo –dije acariciando su cabello, ella levanto mi mano donde tenia la cámara y sonrió divertidamente, se alejo un poco y me guiño el ojo.

-Hola –dijo agitando su mano y riendo- ya?

-Di algo mas –dije riendo al escuchar su contagiosa risa

-Te amo Pedro Alfonso –sonreí- tenerte conmigo es lo mejor que me paso en la vida –dijo casi en un susurro, la mire tiernamente y ahora era ella quien tenia la cámara- Ahora tu –dijo como niña pequeña

-Que quieres que diga? –Reí, ella solo se encogió de hombros- Eres la persona mas maravillosa del mundo Paula Chaves -ella sonrió ampliamente y me lanzo un beso- Te amo –dije encogiéndome de hombros- es tan simple como eso –sonreí, ella se abalanzo hacia mi y me beso mientras la cámara guardaba cada uno de esos momentos…

-Fin de FlashBack-



Sonreí melancólicamente, no debía llorar más, debía recordar y sonreír para eso decidimos guardar tantos recuerdos y arriesgar tanto, suspire y dirigí mi mirada a la ventana, las gotas de llovía caían y caían golpeando el vidrio, me acerque, vi como la gente corría, tapándose con diarios, camperas o los afortunados con paraguas, pero también gente que caminaba como si nada pasara, mirando a su alrededor a la gente que corría y sonriendo al ver su desesperación ante algo tan simple como el agua, sonreí, Paula era una de esas personas que caminaban debajo de la lluvia riendo y bailando sin importarle nada mas…



-FlashBack-

-Vamos Paula corre, te estas mojando –le dije abriendo el paraguas

-Eres un amargado Pedro –dijo riendo, quitándome el paraguas y cerrándolo

-Estas loca, nos mojaremos –dije tratando de quitarle el paraguas pero como siempre, era mas rápida que yo

-Disfruta de la lluvia Pedro –dijo sin parar de reír, sonreí sin poder evitarlo

-Nos resfriaremos –le dije aun sonriendo

-Y que importa? –Me dijo divertida- Vive la vida –dijo gritando- no te la compliques por una simple lluvia –negué riendo, ella tomo mi mano y me acerco a ella- sabes… siempre he querido un beso bajo la lluvia

-A si? –Ella asintió enérgica- Es el sueño de toda chica –mire al cielo y luego la mire a ella, a sus hermosos ojos que me miraban como si estuvieran escaneando mi rostro

-Te amo –le susurre, ella sonrió y yo atrape sus labios, cumpliendo el sueño de mi chica

-Tengo frió –me dijo en cuanto nos separamos- vamos –dijo corriendo y yo la seguí tomando su mano

-Fin de FlashBack-



Reprimí de nuevo una lagrima, remplazándola por una sonrisa, el timbre de la puerta me saco de mis pensamientos, no quería ver a nadie, ni hablar con nadie pero algo me decía que abriera esa puerta, suspire y camine pesadamente, gire la perilla de la puerta.



-Hola –me dijo una dulce voz, abrí mis ojos como platos, frente a mi se encontraba una hermosa chica, con un gran vestido de novio empapado, su maquillaje corrido y un peinado totalmente arruinado, sonrió levemente, sin pensarlo la estreche entre mis brazos, si esto era producto de mi imaginación no importaría, no la dejaría ir…

-Pero… pero –dije en un susurro mirándola a los ojos- enserio eres tu? –le pregunte y ella asintió, atrape sus labios con desesperación y la estreche mas entre mis brazos, como es que tu…? –le pregunte una vez que el beso finalizo, entramos al apartamento- Espérame un segundo –subí corriendo rápidamente las escaleras para luego bajar aun mas rápido, tenia miedo de que ella desapareciera o algo, le entregue varias ropas mías y toallas a montones, ella rió al verme traer tantas cosas, su risa… música para mis oídos- Que ocurrió? –pregunte mientras ella se quitaba el vestido y se secaba

-Lucas –suspiro- paro la boda, pidió hablar conmigo a solas, el ya sospechaba que había algo que le ocultábamos y solo quería que se lo confirmara o negara, no pude mentirle en su propio rostro, le dije la verdad y el lo entendió –sonrió tristemente- me dejo ir, me dijo que no me ataría a el, que al final había entendido la frase “Si lo amas, déjalo ir” me negué y le dije que si estaba ahí era porque quería, pero no me creyó, me dijo que el estaría bien, que todo estaría bien y no me dejo decirle mas nada, me dijo que nunca podría odiarnos, que al contrario intentar sacrificar nuestro amor por el no era para nada coherente, nos deseo la mayor de las felicidades y me dijo que corriera y así lo hice, jamás pensé que tu apartamento estuviera tan lejos –dijo riendo dulcemente- perdí bastante tiempo intentando parar un taxi pero ninguno paraba me desespere y seguí corriendo, creí que moriría sin llegar aquí pero llegue, aquí estoy, para estar contigo, para siempre –me susurro rozando mis labios

-Te amo más que a mi vida –le dije sonriendo y capturando sus labios nuevamente

-Ahora si –dijo sonriendo- juntos para siempre

-Para siempre –la estreche entre mis brazos.

Puede que el amor duela pero al final todos tienen su recompensa, todos y cada uno tienen su final feliz...

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Este es el final de este corto.. espero que les haya gustado! en unos días se vendrá otro que creo que va a ser Hot... 

gracias!!




miércoles, 18 de septiembre de 2013

La Novia De Mi Amigo: Segunda Parte ♥


Segunda Parte:


Las nubes grises se hicieron presente en el antes azul cielo, las pequeñas gotas de lluvia caían lentamente goleando sobre lo que les obstruyera el paso, entre a mi auto y recargue la cabeza en el volante, las malditas lagrimas parecían no parar, jamás pensé que el amor dolería tanto… Recuerdo lo feliz que estaba aquella primer vez, aquel primer “Te amo” en un día de lluvia igual a este.



-FlashBack-

La lluvia parecía no parar, Paula se encontraba acurrucada en el sillón con una taza de chocolate caliente en sus manos mientras miraba la televisión, hacia ya una semana que se estaba quedando en mi apartamento y yo ya no soportaba no poder probar sus hermosos labios, me encontraba observándola como un idiota desde el umbral de la puerta de la cocina, ella reía a carcajadas y yo amaba escucharla reír, de repente se giro en mi dirección observándome, me sentí como un completo estúpido

-Que haces ahí? –dijo sonriendo. “Nada, aquí, como un idiota observándote” pensé.- Ven –me dijo palmeando aun costado de ella- esta película esta muy buena –yo solo asentí y me acerque sentándome a su lado, me tense por sentir su cuerpo tan cerca del mió, sentí como ella en momentos se acurrucaban mas, tenia frió, así que encendí la estufa sin decir nada y volví a mi lugar, ella quedo observándome- Gracias –susurro y yo le sonreí de lado.

-Iré a buscar mas chocolate, si? –le dije luego de un rato al ver que ya no quedaba mas en las tazas, ella asintió y yo fui a la cocina, sin saber porque una de las tazas cayo al piso rompiéndose en pedazos, esa chica me volvía loco, me recargue en la mesada, suspire, apreté los ojos y espere unos segundos, podría ser la chica mas hermosa del mundo pero antes de eso era la novia de mi mejor amigo, respire hondo, sentí una mano en mi hombro, di un pequeño salte y me gire rápidamente

-Lo… lo siento –dijo sonrojada a tan solo unos centímetros de mi- no quise asustarte

-No te preocupes –dije inmóvil- solo fue un susto –sonreí- que ocurre?

-Yo… me preocupe –dijo mirando al piso

-Te preocupaste? –sonreí tiernamente al ver su expresión, ella asintió

-Creí que te había ocurrido algo –dijo levantando su mirada y dirigiéndola a mis ojos, su dulce respiración se mezclaba con la mía, no lo soporte mas, acaricie su rostro lentamente mientras la veía cerrar sus ojos, me acerque mas a ella…

-Eres hermosa –le susurre y bese sus labios como si no hubiera un mañana, encajaban perfectamente con los míos, eran deliciosamente adictivos, rogué porque no me alejara de ella, porque este momento jamás terminara, el beso se hizo mas intenso, la tome de la cintura y ella enredo sus piernas en mi cadera, la apoye sobre la mesada sin dejar de besarla pero la falta de aire nos obligo a separarnos, ella sonreía y yo no pude evitar hacerlo

-Esto no es correcto –me dijo sin alejarse de mi

-Lo se… -dije casi en un susurro, ahora era cuando se venia el “No puedo hacerle esto a Lucas, lo siento” y se iba sin decir mas

-Diablos Pedro… como me hiciste esto? Me he enamorado de ti, maldita sea –dijo volviendo a capturar mis labios, la estreche mas contra mi, sin dejar de besarla la tome entre mis brazos llevándola hasta mi habitación y de un momento a otro me encontraba haciéndole el amor a la novia de mi mejor amigo…

-Te amo –le susurre en el oído

-Y yo a ti Pedro –dijo recostada sobre mi pecho- Nos iremos al infierno por esto y lo sabes

-Pero habrá valido la pena –le dije besando su frente

-Fin de FlashBack-



Malditos recuerdos, malditos… apreté mis manos en el volante, la lluvia se hacia cada vez mas fuerte, podía ver desde donde estaba la puerta de la iglesia, encendí el motor del auto y arranque, de nuevo perdiéndome en los recuerdos…



-FlashBack-

-Cada día falta menos –me dijo con tristeza

-Una semana –le dije evadiendo su mirada, tan solo imaginarme ese día mis ojos se cristalizaban

-Esto duele mas de lo que creí –dijo abrazándome- jamás creí querer a alguien tanto

-Eres mi vida entera Paula, que voy a hacer cuando ya no te tenga? Que diablos voy a hacer cuando seas la sra Villalva? No lo soportare –dije mientras una lagrima resbalaba por mi mejilla

-Por favor Pedro, prométeme que intentaras olvidarme, tu mereces ser feliz

-No puede ser feliz sin ti –dije alterado

-Por favor Pedro –dijo estallando en un llanto que me desgarraba el alma- te amo maldita sea, no lo hagas mas difícil

-No quiero perderte –le dije secando sus lagrimas

-No podemos hacerle esto a Lucas, no podemos –dijo negando- no se lo merece

-Lo se –dije aferrándola a mi- pero me rehusó a aceptar que te casaras con el, que serás de el

-Siempre voy a ser tuya –me dijo juntando nuestras frentes- mi corazón te pertenece Pedro –dijo sonriendo a medias.

-Dios, esto es tan difícil

-Pedro… -me susurro y yo la mire a los ojos- prométeme que encontraras a alguien que te ame y que te haga feliz… tendrás que olvidarme aunque sea difícil, tendrás que rehacer tu vida, una vida a la cual yo no perteneceré

-No puedo, entiéndelo –dije volviendo a alterarme- eres todo para mi

-Vamos Pedro, no podemos ser egoístas, entre nosotros esta Lucas, un chico que no se merece ningún tipo de dolor, no seria capas de lastimarlo y yo se que tu tampoco –asentí lentamente, desganado.

-Te amo y nunca dejare de hacerlo –dije besándola.

-Fin de FlashBack-


Jamás podría amar a alguien como la amo a ella…
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Hola... les dejo la segunda parte de este corto, mañana la tercera y última parte...

Gracias por leer!! ♥






martes, 17 de septiembre de 2013

La Novia De Mi Amigo: Primera Parte ♥




Primera Parte:

Hoy mas hermosa que nunca, la veo entrar con su delicado vestido blanco, siendo la atención de todos los presentes, sonriendo con la mas grande sonrisa y mirando con sus ojos cristalizados a aquel chico que seria su esposo, una mirada llena de brillo ante este día tan esperado y la dulce melodía de fondo que hacia este momento mas dramático para mi.

Prometí que no me quebraría, prometí no derramar una sola lágrima mas por ella, por la única chica capas de hacerme llorar, por la chica que ame, amo y amare por siempre. El toma su mano y le susurra un “Te amo”, como desearía ser el en este momento. Hernan me mira con compasión mientras yo no puedo quitar mi mirada de la feliz pareja, quiero salir corriendo, perderme y jamás volver a verla, si tan solo jamás la hubiera amado…

Cierro los ojos con fuerza, escucho como el cura daba comienzo a la ceremonia, cada palabra que dice se acerca mas a la respuesta que no quiero escuchar, los minutos se me vuelven horas, y yo me cuestiono porque rayos aun sigo aquí y recuerdo a Lucas, a mi mejor amigo, al chico con el que compartí tantos momentos de mi vida, al que le conté cada uno de mis secretos y me ayudo en cada ocasión que pudo, tenia que estar aquí, era un día especial para el y yo no quería perder su amistad, no quería confesarle que me había enamorado de su prometida y mucho menos que ella se había enamorado de mi, lo peor de todo era que ella estaba ahí, junto a el, a pesar de haberme dicho cuanto me amaba, pero ella era así  ella le había prometido casarse con el y compartir su vida juntos, no podía abandonarlo por alguien mas y menos si ese alguien mas era su mejor amigo, si tan solo ella no hubiera sacrificado su amor, si tan solo hubiera sido egoísta, aunque lo fue pero conmigo, ella no pensó en lo que me dolería verla junto a el, ella no se daba cuenta de cómo mi corazón iba cayendo de a pedazos al verla ahí parada apunto de jurarle amor eterno frente a Dios a alguien que en realidad no amaba y mas de uno dentro de esta iglesia sabia que su sonrisa era fingida y que ella al igual que yo quería salir corriendo, que este no era su final feliz, pero después de todo esto no era una tonta película de Disney, esto era la realidad y aquí no habían finales felices. Esto se estaba volviendo la peor tortura para mí, reprimí de nuevo las lágrimas rogando porque esto termine de una maldita vez, mi respiración se vuelve entre cortada, me pierdo en mis pensamientos, tratando así de terminar rápido con esto, mil y un recuerdos llegaron a mi y todos y cada uno de ella, desde el primer momento hasta el ultimo…



-FlashBack-

-Hey Pedro –escuche la voz de Lucas a mis espaldas, como siempre entró sin siquiera tocar timbre.

-Cuantas veces te he dicho que toques timbre Lucas? –dije frustrado, no me había levantado de buen humor, deje el control de la televisión sobre la mesa ratona y mire sobre mi hombro.

-Uy alguien se levanto gruñón hoy –dijo burlonamente- pero mira, te quiero presentar a alguien –sonriendo

-Otra de tus conquistas? –pregunte parándome y girando sobre mis talones, en ese momento quede inmóvil, ahí estaba Lucas como siempre, pero no estaba solo, para nada solo, junto a el se encontraba una hermosa castaña de unos profundos ojos color verde que sonreía animadamente, su mano se encontraba entrelazada con la de Lucas, ella era simplemente hermosa

-Que gracioso Pedro –dijo Lucas girando los ojos- Ella es Paula, mi NOVIA –dije remarcando la palabra “novia”

-Hola –dijo la chica tímidamente soltando la mano de Lucas y acercándose, me tense, podía sentir su delicado aroma- Es un placer Pedro –dijo besando mi mejilla, sonreí- así que… ha traído a tu casa a muchas de sus conquistas? –dijo dándole una mirada fugaz a Lucas y sonriendo

-Ehh… no, no –dije al ver la mirada suplicante de Lucas- solo bromeaba –dije nervioso.

-Bien –dijo riendo, su risa era hermosa.

-“Dios Pedro, es la novia de Lucas, en que piensas idiota?” –me recrimine mientras la veía acercarse a Lucas y volver a tomar su mano, se veían tan felices y yo no tenia idea de porque me dolía tanto…

-Fin de FlashBack-



Desde ese día no pude dejar de pensar en ella, buscaba cualquier pretexto para acercármele, para compartir aunque sea un “Hola” y “Adiós”, hasta que me llego la oportunidad perfecta, Lucas iría a visitar a su familia y no quería dejarla sola, era una chica de 19 años que no tenia a nadie mas en la ciudad, el me pidió por favor que me encargara de que estuviera bien, la verdad es que Lucas la quería y demasiado, pero que podía hacer yo si ella se había vuelto todo para mi de la noche a la mañana? Una y otra vez ella me repitió que se quedaría en el apartamento donde vivía y que no le pasaría nada que ella había vivido ahí ya tiempo pero yo me negué a aceptarlo y la convencí de quedarse conmigo, solo serian dos semana pero para mi eso era demasiado, poco a poco me fui enamorando completa y perdidamente de ella, me sentía demasiado culpable al amar a la novia de mi amigo, intente una y otra vez enamorarla, con gestos simples que no demostraran nada en realidad, quien diría que lo lograría, ella se enamoro de mi, y yo me sentí inmensamente culpable por querer arrebatarle lo que mas amaba a mi mejor amigo, esas dos semanas fueron las mejores semanas de mi vida, pero a pesar de haberla enamorada ella nunca lo dejo y aunque yo deseaba eso en realidad no quería que pasara aunque me contradijera a mi mismo, no quería que Lucas sufriera por mi culpa, aunque el que sufriera fuera yo…

-FlashBack-

Lucas nos había invitado a juan, Hernan, matias y a mi a una cena, lo que me pareció muy extraño, el lugar era muy lujoso, al llegar estaban Lucas y Paula sentados en una de las mesas, con cuatro sillas vacías esperando por nosotros, donde allí nos ubicamos al llegar, todo iba normal, pero nada lo era en realidad, Lucas tomo una de las copas con champagne y hablo

-Bueno, ustedes se preguntaran porque los invite a aquí –dijo apretando la mano de Paula delicadamente mientras sonreía- bueno… como mis mejores amigos debían enterarse de una forma especial por así decirlo

-Enterarnos de que? –pregunto Matias confundido

-Paula y yo vamos a casarnos –dijo soltándolo de una vez, todos nos miramos sorprendidos, el elevo la mano de Paula unos centímetros y todos pudimos admirar un hermoso anillo que adornaba delicadamente uno de sus dedos- no es genial? –pregunto sonriendo al ver que nadie decía nada, las felicitaciones comenzaron, mientras yo permanecía en silencio- Acaso no vas a felicitarme Pedro? –pregunto Lucas sonriendo

-Ohh si… por supuesto Lucas –dije fingiendo una sonrisa- es que aun no puedo creerlo, esto es nuevo –reí fingidamente, todo en mi era fingido menos el dolor que sentía en el pecho- Muchas felicidades para ti y Paula -dije posando mi mirada sobre ella, ella solo me miro cabizbaja- serán muy felices, lo se –dije respirando hondo.

Hernan y Matias comenzaron a pelear por quien seria el padrino de bodas mientras juan me observaba, el sabia bien lo que había pasado aquellas dos semanas, Juan siempre sabia todo, palmeo mi hombro y  pose mi mirada en el, sonrió de lado y yo imito su acto, esta era una de las peores noches de mi vida…

-Fin de FlashBack-


Le pedí una y otra vez explicaciones de porque me hacia esto y por mas que ella me explicara que lastimaríamos a Lucas yo no quería escucharla, estaba siendo demasiado egoísta, hasta que caí y me di cuenta de que Lucas jamás había querido así a alguien y que yo no podía quitársela, que eso no estaba bien, no se en que momento terminamos engañándolo, prometimos estar en esta situación hasta la boda, amándonos hasta que el tiempo se nos terminara así luego tendríamos recuerdos felices de lo que nunca pudo ser, y aunque luego nos pesara la conciencia en ese momento nada mas nos importaba…



-FlashBack-

-Ven aquí –le dije mientras trataba de alcanzarla pero esa pequeña pulga era más rápida que yo

-No me alcanzaras –dijo rodeando el gran sofá mientras reía a carcajadas

-Vamos Paula necesito mi camisa –reí mientras intentaba acorralarla pero era muy escurridiza

-No, ahora es mía –dijo echándome la lengua

-Te atrape –le dije tomándola de la cintura cuando se distrajo

-Diablos –dije riendo aun mas fuerte- vaya que eres rápido

-Nada comparado contigo –dije besando la punta de su nariz- ven, dame mi camisa –dije desabrochando el primer botón pero su mano me detuvo

-Ni lo pienses –dijo quitando mi mano- ya te lo dije, ahora es mía

-Paula -le reproche- ya debo irme

-Pues… vete pero sin ti camisa –dijo tratando de escurrirse de entre mis brazos, no pude evitar reírme al ver que le era imposible, atrape sus labios dulcemente, eran como una droga para mi- mejor no te vayas –dijo haciendo puchero

-Debo hacerlo –dije mirándola tiernamente, el sonido de el teléfono nos interrumpió, ella contesto rápidamente, su rostro cambio.

-Hola cariño –dijo mirándome tristemente- si, esta bien… no, no pasa nada… si ya estaba despierta… no te preocupes… bien, te espero… yo también cielo, adiós –corto- yo… -intento decir pero la interrumpí

-Viene para aquí, lo se –el momento se volvió tenso- nos vemos luego, si? –dije volviéndola a besar, ella asintió sin energías- puedes quedártela –le dije refiriéndome a la camisa ella sonrió- solo, no dejes que la vea –dije burlonamente- Te amo

-Y yo te amo a ti –finalizo antes de que yo volviera a besarla y saliera de su apartamento, sin camisa por cierto…

-Fin de FlashBack-



La voz del cura me saco de mis pensamientos…

-Señorita Paula Chaves acepta por esposo al señor Lucas Villalva como esposo para amarlo y respetarlo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

Una lágrima resbalo por mi mejilla, seguida de numerosas mas, la mire suplicante, los segundos pasaron sin ninguna respuesta, dirigió su mirada a mis ojos y de los suyos también cayeron lágrimas, los cerró delicadamente y miro de nuevo al frente

-Si, acepto –dijo casi en un susurro

Mas y mas lagrimas caían de mis ojos mientras yo intentaba secarlas pero que caso había si seguirían cayendo igual, Juan tomo mi hombro y lo apretó suavemente mientras hernan y matias me miraba tristemente, me pare, varios posaron su mirada en mi, Juan retiro su mano, mis tres amigos me miraban con compasión, la mire por ultima vez, ella miraba directamente al cura quien ahora le hablaba a Lucas, salí de ahí sin importarme los murmullos ni las lagrimas que no dejaban de caer de mis ojos, ni mucho menos las personas que me observaban confundidamente, atravesé la gran puerta, mis pies comenzaron a ir cada vez mas rápido, hasta llegar a correr, alejándome de ahí, alejándome de ella…


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Esta es la primera parte de este corto!
Espero que les guste! mañana subo la segunda parte!

Gracias! ♥